Quirno defiende la posición argentina de Malvinas en la ONU: ingresos pesqueros, inversiones navales y expectativa por la extracción de petróleo

Mientras el Gobierno se prepara para una nueva ofensiva diplomática por la soberanía de las Islas Malvinas ante el único foro multilateral en que puede seguir haciéndolo, el espacio de las Naciones Unidas, el archipiélago atraviesa una transformación económica que podría alterar el escenario del conflicto en los próximos años. Se trata de una fase petrolera.
El próximo 25 de junio, Pablo Quirno, encabezará en Nueva York la presentación de la administración libertaria ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C24), el foro donde desde hace décadas se debate la cuestión Malvinas y donde año tras año se aprueba una resolución por pedido de la Argentina para que el Reino Unido retome negociaciones que encuentren una solución pacífica a la disputa de soberanía.
En su primera presentación en ONU tras la previa de otros dos ex cancilleres de Milei, la economista Diana Mondino, y el empresario Gerardo Werthein, Quirno irá acompañado por Paola Di Chiario, secretaria de Malvinas, y por una representante de Tierra del Fuego– y su exposición será contrastada con la de los isleños y británicos que reclaman para sí un derecho de autodeterminación que por ahora no les reconoce Naciones Unidas. Malvinas son consideradas ahí una colonia, lo que en Londres es llamado hoy Territorio de Ultramar.
La ofensiva diplomática de este año tendrá un telón de fondo diferente. Por primera vez desde la guerra de 1982, las perspectivas económicas de las islas aparecen asociadas a una actividad que podría modificar profundamente su desarrollo futuro: el petróleo.
Paradójicamente, la empresa que lidera ese proceso es Navitas Petroleum, una firma de capitales israelíes y británicos. El dato no es menor para el gobierno de Javier Milei, que ha convertido a Israel en uno de sus dos principales aliados internacionales, junto con la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Una relación incondicional pero en la que los israelíes tomaron por completo distancia de la inversión que consideran perteneciente al capital privado, pero que quedará en la historia bilateral de las relaciones.
La semana pasada, una delegación de bajo rango de la embajada israelí en argentina asistió al día de la soberanía que se hizo en el Museo Malvinas, pero no a la que se hizo en la Cancillería y que encabezó Quirno.
Navitas ratificó recientemente que el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las islas, mantiene el cronograma previsto. Las perforaciones comenzarían a principios de 2027 y la primera producción comercial de petróleo sigue prevista para el primer semestre de 2028.
La compañía incluso estudia incorporar una segunda plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), lo que permitiría ampliar significativamente la extracción prevista. En su momento, cuando en 2010 llegó una primera plataforma petrolera, el gobierno de Cristina Kirchner elevó su presión tanto hacia las islas y el Reino Unido que las tensiones fueron elevándose cada vez más hasta el los 30 años del conflicto en el que re impusieron el embargo de armas a la Argentina, que sigue pesando hoy.
La operadora israelí-británica Navitas Petroleum firmó incluso un memorando de entendimiento no vinculante para incorporar una segunda FPSO, que podría añadir hasta 125.000 barriles diarios de producción. Esa cifra se sumaría a los aproximadamente 55.000 barriles por día previstos en las fases 1 y 2 del proyecto, que ya fueron aprobadas. El consorcio proyecta ganancias brutas superiores a los U$S 4000 millones de dólares para las islas, con ingresos de hasta $390 millones anuales si saca 300 millones de barriles de crudo durante la primera etapa del proyecto.
La iniciativa forma parte de una estrategia para acelerar el desarrollo integral del yacimiento, considerado uno de los mayores descubrimientos offshore de la región. Los socios del proyecto sostienen que la incorporación de una nueva unidad permitiría adelantar la explotación de recursos que originalmente estaban previstos para etapas posteriores.
Uno de los aspectos más destacados de la exposición fue el impacto económico esperado para los isleños. La compañía aseguró haber comprometido más de 40 millones de dólares en contratos locales y programas de capacitación laboral, una cifra que seguirá creciendo a medida que avance la ejecución del proyecto.
La petrolera y sus contratistas señalaron además que priorizarán la contratación de residentes de las islas por sobre mano de obra extranjera, ofreciendo oportunidades tanto para trabajadores calificados como para personas sin experiencia previa en la industria petrolera. Eso a su vez estará prohibido, por el momento a trabajadores y empresas argentinas porque las islas y los británicos han buscado la forma de que no hayan asentamiento de capital nacional en las islas.
Gideon Tadmor, el CEO de Navitas Petroleum, la empresa israelí que prometo extraer petróleo de las Islas Malvinas, en 2028, a pesar de las protestas argentinasDe concretarse esos planes, el petróleo podría convertirse en pocos años en un nuevo pilar económico para el archipiélago y modificar la ecuación geopolítica del Atlántico Sur. Empresas canadienses y de otros países, incluso socios de Argentina ya están mirando el futuro petrolero en el Atlántico Sur, que tiene también un componente de alta peligrosidad medioambiental si se mira el deterioro profundo en el que se ha sometido al Ártico, en el norte.
La expectativa petrolera no surge de la nada. El yacimiento Sea Lion fue descubierto en 2010 por la compañía Rockhopper Exploration. Desde entonces, sucesivas campañas de exploración permitieron confirmar reservas consideradas comercialmente viables y alimentar la expectativa de transformar a las Malvinas en una nueva provincia petrolera offshore.
El contexto pesquero
Los anuncios de Navitas y Rockhopper, que sumaron una protesta argentina, pero que ha sido formal antes que efectiva, tienen como contexto las dificultades para la principal actividad económica de las islas desde la guerra de 1982. Las autoridades locales reconocieron recientemente que las malas temporadas de pesca de los últimos años impactaron de lleno en las cuentas públicas.
Según explicó el legislador isleño Roger Spink, varias campañas pesqueras registraron rendimientos por debajo de lo esperado. A ello se sumó una inversión cercana a los 100 millones de libras esterlinas destinada a renovar la flota pesquera, lo que redujo temporalmente la recaudación tributaria por las deducciones fiscales previstas para ese tipo de inversiones.
Como consecuencia, los ingresos provenientes del impuesto a las corporaciones caerán desde un pico de 42 millones de libras registrado en el ejercicio 2023/24 hasta unos 19 millones proyectados para 2026/27.
La situación revela una paradoja: mientras disminuyen los ingresos asociados a la pesca, las islas avanzan simultáneamente en la modernización de esa industria y en la construcción de una nueva economía vinculada a los hidrocarburos.
Para los isleños, el petróleo representa una oportunidad histórica de diversificar una economía excesivamente dependiente de la pesca y el fin de cualquier posibilidad para que la Argentina pueda tener chance de recuperar las islas.
La explotación comercial de hidrocarburos fortalecerá la autonomía económica del archipiélago, incrementará el interés estratégico británico sobre la región y profundizará la presencia de inversiones internacionales en las aguas disputadas.
Por eso, los isleños están invirtiendo en campañas educativas y publicitarias basadas en lo que llaman el principio de autodeterminación. Este lunes 15 fue feriado en las islas, donde amplificaron sus mensajes de que se trataba de un nuevo aniversario de lo que ellos llaman su “Día de la Liberación”, y que en realidad los 14 de junio, cuando recuerdan la capitulación argentina en la guerra de 1982. Duró 74 días, murieron 649 argentinos, 255 británicos y 3 isleños.
Legisladores de las islas suelen emprender viajes a Estados Unidos, Canadá y Naciones Unidas para reforzar apoyos a esa posición y contrarrestar el tradicional respaldo que recibe la Argentina en los organismos multilaterales. Los británicos a su vez hacen fuerte lobby en las islas del Caribe, algunas de las cuales, como Cuba son menos pendulares que la Argentina y apoyan el reclamo argentino porque en su base son anticolonialistas.
La conmemoración este fin de semana del denominado “Día de la Liberación”, fecha con la que los isleños recuerdan la rendición argentina del 14 de junio de 1982, volvió a exhibir la distancia política que separa a las partes. Mientras en las islas se realizaron ceremonias oficiales, actos militares y homenajes a los veteranos británicos, Buenos Aires reafirmó su reclamo de soberanía.
En ese contexto, Quirno llegará a Nueva York para defender una vez más el llamado al diálogo bilateral entre la Argentina y el Reino Unido. Pero lo hará frente a una realidad distinta a la de años anteriores: unas Malvinas que atraviesan dificultades coyunturales por la caída de la pesca, pero que al mismo tiempo observan en el petróleo una oportunidad capaz de redefinir su economía durante las próximas décadas.
Y también frente a una incógnita estratégica para la Argentina: si la producción petrolera comienza efectivamente en 2028, como promete Navitas, el fortalecimiento económico de las islas podría volver todavía más complejo el ya difícil objetivo de reabrir una negociación sobre la soberanía. Para el caso, varios países como Chile y Brasil que por un lado apoyan el reclamo argentino por Malvinas, se han vuelto con los años importantes socios comerciales, político y militares del Reino Unido. Una movida en la que Londres actuó astutamente, y los argentinos la vieron pasar,
Antes de su desafío en la ONU, Quirno tendrá que convencer a la asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) que también se pronuncien favorablemente a favor del reclamo argentino. Será el 22 de junio en Panamá.
Fuente: www.clarin.com



