Alemania rescata sus búnkeres ante una guerra que ya considera posible: “Ucrania ya no existiría si se hubiese comportado como nosotros”


Alemania puso en marcha uno de los cambios más profundos en su política de protección civil desde el final de la Guerra Fría. Ante un escenario internacional cada vez más tenso y la percepción de que un conflicto en Europa ya no es una hipótesis remota, aprobó un plan de inversiones de hasta 10.000 millones de euros para reforzar su capacidad de respuesta ante eventuales escenarios bélicos.

La iniciativa contempla la recuperación parcial de antiguos búnkeres, la identificación de nuevas infraestructuras que puedan funcionar como refugios y el fortalecimiento de los sistemas de alerta para la población. El objetivo es adaptar a Alemania a amenazas que las autoridades consideran hoy mucho más plausibles que hace apenas una década.

La invasión rusa de Ucrania modificó profundamente la visión de seguridad en Europa. En Berlín entienden que la guerra volvió a instalarse como una posibilidad real en el continente y que la preparación civil debe acompañar el proceso de rearme y modernización de las Fuerzas Armadas alemanas.

En ese contexto, una frase atribuida al ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, sintetiza el nuevo enfoque: “Ucrania ya no existiría si se hubiese comportado como nosotros”, en referencia a la necesidad de prepararse con anticipación frente a amenazas externas.

Actualmente, Alemania cuenta con apenas 579 refugios públicos, con capacidad teórica para unas 478.000 personas, una cifra muy reducida para una población superior a los 84 millones de habitantes. Además, gran parte de esas instalaciones ya no se encuentra en condiciones operativas.

Lejos de apostar por la construcción masiva de nuevos refugios, el gobierno alemán decidió avanzar hacia un modelo basado en la respuesta rápida y la autoprotección ciudadana.

La estrategia prevé elaborar un mapa nacional de espacios que puedan utilizarse como refugios temporales en situaciones de emergencia. Entre ellos figuran estaciones de metro, túneles, garajes subterráneos y subsuelos de edificios públicos.

Según explicó el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, las amenazas actuales obligan a abandonar los esquemas heredados de la Guerra Fría. Los tiempos de reacción frente a ataques con misiles, drones o sabotajes son mucho menores que décadas atrás.

Por esa razón, el Estado busca desarrollar sistemas digitales capaces de indicar en tiempo real a cada ciudadano cuál es el lugar protegido más cercano y cómo actuar ante una emergencia.

El denominado Pacto para la Protección Civil lanzado por el Gobierno de Alemania contempla una serie de medidas concretas para reforzar la capacidad de respuesta del país:

Las autoridades sostienen que la prioridad ya no es garantizar una plaza en un refugio para cada habitante, sino construir una red flexible que permita responder con rapidez ante distintos escenarios, desde conflictos militares hasta ataques contra infraestructura crítica, ciberataques o campañas de desinformación.

La comparación con otros países europeos evidencia el desafío. Mientras Finlandia dispone de unos 50.500 refugios con capacidad para 4,8 millones de personas y Suiza cuenta incluso con más plazas de refugio que habitantes, Alemania redujo progresivamente su infraestructura de protección civil tras el fin de la Guerra Fría.

Ahora, el país vuelve a mirar bajo tierra. Sin embargo, el símbolo de esta nueva etapa ya no será el tradicional búnker de hormigón, sino una alerta en el teléfono celular capaz de indicar dónde refugiarse cuando cada minuto cuenta.

Fuente: www.clarin.com

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