Ingenieros crearon una boya de 42 metros capaz de generar energía con las olas del mar


Los ingenieros y especialistas en energía marina desarrollaron una boya de 42 metros diseñada para producir electricidad a partir del movimiento de las olas.

El proyecto diseñado y ejecutado por la empresa española de ingeniería IDOM, empezó a llamar la atención porque busca aprovechar una fuente renovable que durante años apareció como una promesa difícil de convertir en sistemas estables de generación eléctrica.

La estructura llamada MARMOK-A-5 fue instalada en mar Cantábrico como parte de pruebas vinculadas a energía undimotriz. Ese tipo de tecnología intenta transformar el movimiento constante del océano en electricidad aprovechable para redes eléctricas.

La estructura funciona acompañando el movimiento vertical y horizontal de las olas. Ese desplazamiento activa mecanismos internos que transforman energía mecánica en electricidad.

Según explicaron los ingenieros especializados en energía renovable, uno de los desafíos más complejos era lograr estabilidad en medio de condiciones marítimas cambiantes.

El océano no trabaja de manera uniforme. Hay diferencias de intensidad, corrientes, tormentas y variaciones constantes que complican bastante este tipo de proyectos.

Por eso muchas tecnologías anteriores terminaban deteriorándose rápido o produciendo menos energía de la esperada.

En este caso, la boya fue diseñada para soportar movimientos continuos durante largos períodos y seguir generando electricidad incluso con oleaje irregular.

Otro punto importante es el tamaño. Con 42 metros de altura, la estructura puede captar una cantidad de energía mucho mayor que sistemas experimentales más pequeños.

Por qué la energía de las olas vuelve a aparecer entre las alternativas renovables

Durante años, la energía undimotriz quedó bastante relegada frente al crecimiento de paneles solares y parques eólicos.

Parte del problema tenía que ver con costos altos y dificultades técnicas en ambientes marinos extremos. Pero en los últimos tiempos varios países volvieron a financiar proyectos vinculados al océano como fuente energética.

Las olas tienen un comportamiento más constante que otras energías renovables dependientes del clima inmediato. Además, muchas zonas costeras tienen un potencial energético enorme que todavía es poco aprovechado.

Los especialistas también remarcan que el mar concentra muchísima densidad energética en comparación con otros recursos naturales.

El ambiente marino sigue siendo uno de los mayores obstáculos para estas tecnologías. La corrosión por sal, las tormentas, el desgaste mecánico y la necesidad de mantenimiento permanente elevan muchísimo los costos operativos. En algunos proyectos anteriores, incluso, las estructuras no resistieron temporales fuertes o perdieron eficiencia demasiado rápido.

Por eso gran parte del trabajo actual se concentra menos en “crear energía” y más en lograr sistemas duraderos. Los ingenieros que trabajan en energía oceánica también tienen que resolver el problema de cómo transportar la electricidad generada hasta tierra firme de manera eficiente.

También es necesario estudiar efectos sobre fauna marina, corrientes y ecosistemas costeros. Pese a esas dificultades, distintos gobiernos siguen mirando el océano como una fuente energética estratégica para las próximas décadas. Además, varios especialistas creen que este tipo de desarrollos podría ganar importancia en países con grandes extensiones costeras y alta demanda energética.

Fuente: www.clarin.com

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