La frase de Borges que explica por qué algunas amistades sobreviven a todo: “La amistad no necesita frecuencia”


Si hay un escritor argentino conocido a nivel mundial y cuyas obras se transformaron en universales, ese es Jorge Luis Borges. Sus textos son profundamente multifacéticos, en los que abordó una inmensa variedad de disciplinas, entre ella, la amistad.
Nacido en Buenos Aires en 1899, con sus 86 años murió en Ginebra, Suiza, en 1986. Entre tantas frases que se le atribuyen, “la amistad no necesita frecuencia” es una que explica por qué algunos lazos sobreviven a todo, a pesar de no tener un contacto activo diario.
La oración es una de las premisas más reconfortantes sobre las relaciones humanas y el paso del tiempo: los verdaderos amigos no necesitan asiduidad para mantener esa relación intacta.
Es sabido que el pensador argentino contrastaba los vínculos de amor romántico con la amistad, ya que mientras el primero está lleno de búsqueda de control, ansiedades y dudas, el segundo no necesita de la frecuencia.
Si bien no es fácil de rastrear esta cita en su obra, existe consenso sobre su autoría. Dentro de su amplio universo literario, los sentimientos y afectos verdaderos en la obra de Borges ocupan un lugar especial. Obsesionado con el paso del tiempo, el escritor argentino hacía énfasis en que los lazos pueden sobrevivir a los años, las circunstancias y las distancias, lo que los hace tan poderosos.
Es decir que los vínculos pueden sostenerse más allá del contacto permanente. Para Borges, la verdadera amistad no dependía de la cantidad de encuentros, mensajes o conversaciones, sino de algo más profundo: la presencia está, más allá de largos períodos de distancia o silencio.
Otra idea que sugiere o se desprende del análisis de la frase es que las amistades más sólidas no necesitan demostraciones constantes para mantenerse vivas. ¿Cuántos casos conocemos de amigos que no se ven durante meses, pero cuando lo hacen es como si no hubiese pasado ni un día. Esa es la idea que está detrás de las palabras borgianas.
Esta reflexión adquiere vigencia en la actualidad, cuando la hiperconectividad, redes sociales y contacto instantáneo hacen que se valore más aquel amigo que permanece callado por un tiempo, pero que aparece en los momentos que más se lo necesita.
Interactuar con frecuencia o compartir mucho en lo diario, puede ser que se de con compañeros de trabajo, vecinos u otros casos, pero la frecuencia no significa amistad, así como la cercanía digital no siempre equivale a una amistad profunda.
La calidad del vínculo, según soslaya la frase de Borges, no se mide por los mensajes intercambiados. Una buena amistad permanecer a pesar del tiempo y la distancia. Los amigos descansan en el afecto genuino y por eso la idea es tan potente.
Fuente: www.clarin.com



