Teresa Parodi: “La música es un hecho vivo, está transformándose permanentemente”


A Teresa Parodi le gustan el mestizaje, los cruces, los diálogos… Basta con ver la lista de invitados y la diversidad de estilos de Hasta que amanezca, su flamante disco, presentado oficialmente en sociedad el último jueves con un show en La Trastienda (Balcarce 680), en el corazón del barrio de San Telmo. En el nuevo álbum de esta artista correntina de 78 años aparecen colaboraciones para todos los gustos: desde la experimentada cantora peruana Susana Baca (que también estuvo cargo del Ministerio de Cultura de su país, como Parodi en Argentina durante una etapa de la última presidencia de Cristina Fernández de Kirchner) hasta la joven rapera marplatense Shitstem, que deslumbró al expresidente chileno Sergio Boric, pasando por la premiada murga uruguaya La Bastarda y artistas argentinos de otras generaciones con los que siente una conexión especial, como su amiga Julia Zenko, Soledad y Lisandro Aristimuño.
“Siempre he buscado dialogar con las nuevas generaciones -remarca Parodi en charla con PERFIL-. También sé muy bien de dónde vengo porque dialogo con mi pasado, con los grandes maestros de la música popular argentina y con mis contemporáneos. He compartido mano a mano creaciones, discos, escenarios y discusiones con muchos de ellos. Me gusta tender puentes porque creo que la música es un hecho vivo, está transformándose permanentemente. No me aferro a lo más tradicional. Nunca lo hice ni lo voy a hacer. Creo que siempre hay formas nuevas de observar lo mismo”.
Eso que Parodi identifica como un tema constante pero que ella busca enfocar con perspectivas diferentes es el material básico de sus canciones: el mundo que la rodea, sencillamente. “Soy parte de una realidad, de una comunidad -explica ella-. Mis canciones expresan lo que me entra por los ojos y por el corazón, lo que experimento en mi vida cotidiana. Todo lo que nos pasa como país, como pueblo… Mi oficio es ese. Entonces siento que las canciones me buscan a mí, de algún modo. Aparecen como una necesidad para que pensemos con los que las escuchan lo que nos está pasando en este momento, que además es muy difícil en la Argentina”.
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Para esta mujer que alguna vez fue cantante invitada del mítico Quinteto de Ástor Piazzolla (allá por 1979) es importante sentirse tanto testigo como protagonista de una época. “Desde que decidí escribir canciones quise contar historias, visibilizar lo que no siempre se está mirando -argumenta-. Y también retratar situaciones o escenas importantes de nuestra manera de ser más profunda, siempre mirándome en los demás. Hay un poema de Walt Whitman que me gusta mucho y que sintetiza bien parte del trabajo que llevé adelante a lo largo de mi vida artística, de mis 34 discos: ‘Yo soy inmenso, contengo multitudes’ (N. de la R.: se refiere a un verso icónico del poema Canto a mí mismo del célebre poeta neoyorquino). En cada momento de mi carrera fui trabajando a partir de lo que estaba conmoviendo a la sociedad de la que fui y soy parte”.
Pero hay más noticias importantes para Teresa Parodi, más allá de la novedad de este nuevo disco en el que la acompaña una banda integrada por Matías Cella (dirección musical), Facundo Guevara (batería y percusión), Nicolás
Constanzo (violín), Marcela Vicente (violoncello), sus nietos Emilia Parodi (piano, piano eléctrico, sintetizadores y arreglos), Ezequiel Parodi (guitarras y arreglos), Lautaro Parodi (bajo eléctrico) y Joaquín Parodi (guitarra eléctrica), y en el que también aporta su voz OKTO, el joven rapero de la familia.
En estos días la autora de “Pedro Canoero”, “A la abuela Emilia” y “Apurate José” estará viajando a Europa para asistir a la ceremonia en la que la nombrarán formalmente vicepresidenta de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), organización no gubernamental fundada en 1926 que protege los derechos de autor y representa a más de 4 millones de creadores en 116 países. Una responsabilidad que asume con orgullo y que llega como evidente reconocimiento de su reconocido activismo.
Premio para alguien que asegura que a todo lo que hacemos hay que ponerle corazón: “Esa es una convicción firme, y por eso incluí justamente ‘Yo vengo a ofrecer mi corazón’, un tema de Fito Paéz que resuena especialmente en esta época donde es tan necesario transformar este odio reinante que me resulta inadmisible. Es un tema que tiene muchas versiones y que hice a mi manera, cantándolo como lo quise cantar y con el clima que quise que tuviera. Fito no sabe nada, vamos a ver qué dice (risas)”.
EL ADN de Mariano Moreno
Teresa Parodi, tiene más allá de su carrera musical, una trayectoria política: fue la primera ministra de Cultura de la historia argentina (desempeñó ese cargo, tras la renuncia de Jorge Coscia, desde mayo de 2014 hasta diciembre de 2015) y Parlamentaria del Mercosur (entre diciembre de 2015 y octubre de 2016, cuando decidió abandonarlo “por motivos personales”).
Naturalmente, tiene una opinión sobre la actual situación de Argentina: “Nuestro pueblo está sufriendo mucho como consecuencia de políticas que están dejando afuera del sistema a enormes sectores, los más vulnerables de la sociedad, de hecho -señala-. El proyecto político del gobierno de Javier Milei es expulsar. No incluye, no está pensado para eso. El Estado se declara prescindente de cualquier cosa que tenga que ver con el bien común, y eso provoca un daño tremendo a la población”.
Su análisis hace referencia a un contexto internacional: “Creo que llegamos a este punto por muchas razones -agrega-. Una de las más importantes es que se ha instalado en todo el mundo el discurso del individualismo, la meritocracia y, lo que es peor, del odio al que es diferente, algo realmente inhumano. Argentina ha entrado en una zona de tinieblas muy dolorosa y muy peligrosa. Ya estuvimos en este lugar algunas veces. Es la eterna disputa de fondo: dos países diametralmente opuestos. Argentina nació con dos ADN: el de Cornelio Saavedra y el de Mariano Moreno. Yo soy de Mariano Moreno, y sé bien quienes están del otro lado”.
Fuente: www.perfil.com


