La fiesta de Belgrano campeón del Apertura 2026 :: Olé

Desde el instante en que el árbitro marcó el final, el estadio dejó de ser un estadio para convertirse en un desahogo colectivo. El Mario Alberto Kempes explotó en un grito interminable y Córdoba empezó a vivir una tarde que ya quedó marcada para siempre en su historia deportiva: Belgrano es el campeón del fútbol argentino por primera vez. El 3-2 frente a River no fue solamente una victoria ni un título. Fue la coronación de décadas de espera, de generaciones enteras que soñaron con este momento y que finalmente pudieron abrazarse bajo una lluvia de lágrimas, cantos y banderas celestes.

Foto: REUTERS/Agustin MarcarianFoto: REUTERS/Agustin Marcarian

La emoción se adueñó de cada rincón del Kempes apenas sonó el pitazo final. Los jugadores salieron disparados hacia las tribunas, buscando a sus familias, a los hinchas, a todos los que acompañaron el camino hasta esta consagración histórica. En medio de la locura apareció una imagen que rápidamente quedará inmortalizada: Nicolás “Uvita” Fernández -autor del segundo y tercer gol de la final- subido en andas, levantando los brazos y dejándose llevar por la multitud, en una postal inevitablemente parecida a la de Diego Maradona en el Mundial 86. El delantero, héroe de la noche con dos goles decisivos, era la representación perfecta de un pueblo entero que todavía no podía creer lo que estaba viviendo.

Foto: Fernando de la OrdenFoto: Fernando de la Orden

En el campo todo era emoción pura. Emiliano Rigoni, uno de los símbolos del sentido de pertenencia de este plantel, apenas podía encontrar palabras para describir lo que sentía. “Es muy difícil hablar en este momento, esto no tiene precio. Dejaría cualquier cosa para vivir este momento siempre. Mucho orgullo de este club, un sentido de pertenencia siempre”, expresó con la voz quebrada mientras alrededor suyo seguían los abrazos interminables. El volante también destacó el valor de haber derrotado a un rival de semejante jerarquía: “Jugamos una final contra un gran rival y por suerte pudimos salir campeón”.

Rigoni, además, se tomó un momento para reconocer la figura de Ricardo Zielinski, el entrenador que volvió a conducir a Belgrano hacia una página histórica. “El Ruso es como un padre. Sólo palabras de agradecimiento por lo que es como persona, él es gran parte de este proyecto”, aseguró, dejando en claro el vínculo especial que existe entre el técnico y el grupo.

EFE/ Juan Ignacio RoncoroniEFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Otro de los futbolistas más emocionados fue Lucas Zelarayán. El enganche, identificado profundamente con el club, recordó un comienzo de año marcado por el dolor familiar y explicó cuánto significado tiene este título para él y para toda Córdoba. “Arrancamos el año con la pérdida de mi tío, toda la familia la pasamos muy mal, pero siempre está con nosotros. Estuvo presente y nos ayudó a salir campeones”, contó entre lágrimas.

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Zelarayán también habló del sueño que lo acompañó desde que decidió regresar. “Siempre soñé con volver a Belgrano campeón, siempre traté de volver joven, competitivo y ayudar al equipo a ganar un torneo en Primera División y lo logramos”. Y dejó una frase que resumió el espíritu de este plantel: “Nunca nos dimos por vencidos”. Mientras las calles empezaban a llenarse de gente, bocinazos y camisetas celestes, el 10 lo anticipó mejor que nadie: “Más de la mitad de Córdoba mañana va a estar teñida de celeste”.

Y así fue. Córdoba no duerme. Porque no todos los días se escribe la historia. Y Belgrano, después de toda una vida de espera, finalmente pudo levantar su primera estrella.

Fuente: www.ole.com.ar

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