River-Belgrano: una final que paraliza al país :: Olé

El caudal del arroyo La Cañada hipnotiza pero no asusta. En el peor de los casos, el agua alcanzará la altura de los tobillos y no más que las rodillas. El canal de piedra y marmol rústico que, a cielo abierto, atraviesa buena parte del centro de la capital cordobesa, divide simbólicamente a la ciudad. De un lado, el casco histórico. Del otro, barriadas en expansión. Un corredor arquitectónico y ahora turístico que parte a La Docta casi por la mitad. En lo urbanístico, claro, y con la pelotita también.

En el estadio Mario Alberto Kempes del paraje Chateau Carreras se juega, este domingo desde las 15.30, la final del Apertura. En el rincón azul (o más bien celeste), en el marco de una localía mentirosa y con la banca de Rodrigo Bueno desde el cielo con el aura de su 53° cumpleaños, el Belgrano de Ricardo Zielinski. En el otro, rincón rojo (y blanco), el River de Eduardo Coudet, que quiere mostrar su sello e interrumpir de una vez por todas el duelo por la salida de Marcelo Gallardo. En los papeles, el quinto de la Zona B contra el segundo; el noveno de la tabla anual contra el cuarto. No fueron ‘los mejores’ pero definirán un título. En el fondo, buenos muChachos…

La conferencia de prensa previa a la final. Foto: Fernando de la Orden La conferencia de prensa previa a la final. Foto: Fernando de la Orden

El clima está raro. Y no por la fresca otoñal. Abundan los camperones, Piratas y Millonarios, que engañan al termómetro y también a otras realidades. No se huele a Cordobazo más allá del busto de Agustín Tosco frente al Patio Olmos. En la cancha, serán 11 contra 11, 25.000 contra 25.000. En la calle, sin embargo, cuesta sacarle la ficha al deseo popular. Después de las chances perdidas por Talleres en 1978 y por Racing de Nueva Italia en 1980, Belgrano tendrá la chance de ser el primer equipo indirectamente afiliado a la AFA en ser campeón ‘de un torneo largo’. Todo un hito. Aunque, en Córdoba, la noticia se analiza desde varios sitios. ¿Y vos, ‘neutral’, quién querés que gane?

La pelota de la final del Torneo Apertura. Foto: Fernando de la OrdenLa pelota de la final del Torneo Apertura. Foto: Fernando de la Orden

La mini encuesta oral realizada por el Olé Team sorprende. Por la Plaza San Martín, las peatonales, la Avenida Colón, por donde fuera, la misma tendencia en el ida y vuelta con la gente. Acá no hay 70%-30% como el fernet. Las respuestas son un revoltijo. El imaginario se ríe de nosotros. Los de Alberdi, con lógica, sólo piensan en vuelta olímpica y en dársela en la pera después de las cinco y pico de la tarde -total, los 25 de Mayo son feriados-. Será, sin dudas, su más grande éxito deportivo en 121 años de vida. Después, créase o no, los hinchas de la T, de la Gloria y de la Academia con tonada (los locales de Boca también), jugaron su carta según el corazón, con el folkore natural, pero también -en algunos casos- con el relato cotidiano, con cierta preferencia por el triunfo del rival de siempre y a favor de la alegría provincial, y básicamente en detrimento de los clubes porteños.

EFE/ Juan Ignacio RoncoroniEFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Caer en la trampa y la chicana de la Promoción del 2011, de los fantasmas del descenso, y del fuego amigo parece demodé. De hecho, después de aquel Monumentalazo con el gol de Farré, Belgrano y River se volvieron a cruzar 16 veces con un 50% de triunfos riverplatenses (los últimos tres en fila). La vida continuó. Para todos. El Ruso, por caso, y con 66 años en el lomo, aún no pudo gritar campeón -en ninguna categoría- como entrenador desde su debut con Ituzaingó en la C, allá por 1996. Por esa misma época, el Chacho era aún un movedizo volante ofensivo de Rosario Central al que el Millo recién le llegaría en 1999 -y hasta 2004-. Y es más, días después de aquella hazaña de los Celestes en Núñez, el propio Coudet se ofreció a dar una mano como jugador en la B Nacional. “Si Matías (Almeyda) me quiere, ¿cómo no voy a querer yo? En este momento hay que estar. Nadie creía que River podía irse al descenso y ahora debemos levantarlo rápido. Me gusta que varios ya hayan dicho que quieren volver. Cave, el Chori, el Chino Garcé… Ojalá se arme una linda banda”, dijo rato antes de retirarse a los 36 años del fútbol en los Strikers de Fort Lauderdale, franquicia de la NASL, la segunda categoría norteamericana que la pelea muy por debajo de la MLS de Messi.

Chacho, entrenador de River. EFE/ Juan Ignacio RoncoroniChacho, entrenador de River. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Tarda en llegar, pero al final hay recompensa. Coudet, quien ostenta cinco títulos con River en pantaloncitos cortos, se volcó a la dirección técnica en 2015 -como técnico Canalla- pero recién hace 81 días que llegó a ponerse la bufanda CARP. Una consagración en Córdoba podrá ser más valiosa para su palmarés que para el del Millo, que no se lleva un ‘campeonato todos contra todos’ desde el 2023 (Martín Demichelis DT) pero que muestra una vitrina envidiable. “Hay que resetear. Sé lo que conlleva estar acá. Hay que ganar campeonatos. No vine a un cumpleaños. Me gusta el lío y acá estamos”, supo decir en su conferencia de presentación. A su CV de 179 partidos jugados en el club, con 27 goles y 49 asistencias, este domingo puede agregarle una estrella. Bah, si el Ruso y su ballet no se interponen en el camino. Si el agüita de La Cañada no lo salpica feo. Veremos qué dicen los diarios este lunes sobre la definición del Apertura. En principio, el periódico de hoy, dice que está buscando un campeón… CÓRDOBA (ENVIADO ESPECIAL)

Fuente: www.ole.com.ar

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