Messi y Olé, una conexión única en estos 30 años :: Olé

Cuando nació Olé, nadie en la Argentina imaginaba que en Rosario había un pibe que tenía 8 años y 11 meses, que la rompía en las canchas de tierra del humilde club Grandoli, que se convertiría en un ícono del deporte Mundial. Todo lo que es hoy Lionel Andrés Messi no podía entrar en la imaginación ni del mejor escritor de ciencia ficción del universo. Porque seguramente ni en los sueños de Celia y Jorge, imaginaban que su hijo se convertiría en una leyenda del deporte.

Messi y Olé, una conexión única

En aquella casa de dos plantas en el Sur laburador de Rosario, sobre la calle Estado de Israel donde vivían los Messi antes de que el apellido se convirtiera en un sinónimo de Argentina, se respiraba fútbol. Y ese fútbol tenía que ver con Newell’s, con Central, con Maradona y también con Olé.

Por eso, la conexión de Leo y este diario fue inmediata, y perdura en el tiempo de manera inexorable. Porque sus padres primero, Leo después y ahora la familia que conforma con Antonela, siempre le abrieron a Olé las puertas de sus casas o de sus lugares de pertenencia. Desde la más humilde en el Barrio La Bajada hasta la más glamorosa en París. Desde La Masía hasta la intimidad en Pretoria. Desde su habitación en un hotel de Frankfurt hasta la Ciudad Deportiva del Barsa, pasando por todos los rincones del predio de Ezeiza que hoy lleva su nombre.

Messi, con Olé en París.Messi, con Olé en París.

La relación tiene un comienzo en aquella entrevista del recordado Topo López con un Lionel muy pibito. Fue el 17 de octubre de 2003 cuando en Olé apareció por primera vez el apellido Messi y de qué manera. El Topo, corresponsal en España en esos momentos, se esmeró para darle un lugar de visibilidad a un nombre totalmente desconocido para el medio en general, salvo para los conocedores de las Inferiores de Rosario y para Hugo Tocalli, quien ya tenía referencias de un chaval que la rompía en las Juveniles del Culé. Fue la primera nota con un medio nacional para contar su historia, la de un pibe de apenas 16 años, que en la Ciudad Condal comparaban con Maradona…

Por supuesto que aquella comparación con Diego parecía una herejía pero cuánta visión tuvieron los que entendieron que ese Pibito que no llegaba al metro 70 transformaría para siempre la historia del Barcelona, la de la Selección y la del fútbol en general.

Messi y un elogio invaluable

Y cada uno de esos pasos pequeños o gigantes que Leo fue dando, estuvimos a su lado. “Olé siempre es una referencia en el país”, nos engalanó con esa frase, cuando le fuimos a entregar el Olé de Oro a Barcelona, hace ya cinco años, cuando todavía no habían llegado ninguno de los cuatro títulos en la Mayor. “Sí que hubo de todo, de los buenos momentos y de los malos, como en la vida”, recordó sobre su relación con el medio que no fue un jardín de rosas en los tiempos oscuros de la Selección. Pero Messi siempre fue generoso cada vez que se encontró con un periodista que tenía un distintivo de Olé.

Para nuestros 25 años, fuimos a Barcelona a entrevistarlo
(FOTO .MIGUEL RUIZ).Para nuestros 25 años, fuimos a Barcelona a entrevistarlo
(FOTO .MIGUEL RUIZ).

Cumplimos 30 años y sin dudas que la Pulga es el personaje que más espacio ocupó en la historia del diario. De las más de 10.800 ediciones, fue parte en más de la mitad y es el deportista con la mayor cantidad de tapas… y habrá más. Pero al margen de sus logros, Leo abrió su corazón para contarnos cuando se aplicaba las inyecciones de chico (para poder crecer), cuando lloraba cada vez que se iba de Rosario a Barcelona, por quién sus padres le pusieron Lionel, cuál es el secreto de las milanesas de Celia, su mirada sobre la pobreza, sus chistes con sus hijos después del “andá para allá bobo” y mucho más.

“Acá esta prácticamente toda mi carrera”, nos dijo en el 2021, cuando le entragamos un diario hecho exclusivamente para él y su familia (luego se terminó editando). Y tiene razón en esa descripción porque estuvimos cerca en todos los momentos y ahí las anécdotas imperdibles: “¿Quién es Messi?”, preguntó el fotógrafo Mario Quinteros, en el banco de suplentes, el día que Leo se puso por primera vez la celeste y blanca, en junio del 2004. “Gracias, Tomi se va a poner contento”, nos dijo, en el Sudamericano Sub 20 en 2005, cuando publicamos que le había comprado un juguete a su sobrino. Escribió un cartel en el piso de un hotel en Rosario agradeciéndole el aguante a los argentinos, cuando estaba haciendo la recuperación para el Mundial 2006. En Alemania papá Jorge tuvo su tapa de Olé, para un Día del Padre. Y hasta ¡cambiamos el Logo del Diario por una de sus hazañas en enero de 2014!

Necesitaríamos un diario entero para enumerar cada momento. Se vistió de Papá Noel para una portada de Navidad. Se puso un sombrero a lo Gardel. Festejó con una corneta en Holanda 2005. Remontó barriletes al lado de la autopista Riccheri después de romperla en la Selección. Nos mostró la 10 después de usarla por primera vez por Eliminatoria en un hotel céntrico, con Anto, que era su novia, como testigo. Nos abrió las puertas, en chancletas, de su casa de París en la previa a Qatar y repitió la escena después de la gloria eterna, para charlar una hora, para contarnos cada detalle de la vuelta olímpica y para emocionarse viendo por primera vez (se la llevamos nosotros) la camiseta con las tres estrellas. En la previa a la final con Francia nos confirmó que era su último partido en un Mundial y nos hizo caer un lagrimón, pero por suerte se arrepintió y ahora se encuentra en la antesala de jugar su sexta Copa del Mundo, otro récord. Ahí estaremos, siguiéndolo.

Fuente: www.ole.com.ar

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