Martín Menem bloqueó en Diputados un nuevo intento de la oposición por interpelar a Adorni y hubo festejos, no sólo libertarios


El Gobierno consiguió este miércoles, con la ayuda de los bloques aliados y los espacios que responden a los gobernadores, bloquear la sesión pedida por la oposición dura para avanzar con los pedidos de interpelación de Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y blindó al jefe de Gabinete.

Para frustrar la presión de la oposición, Martín Menem, presidente de la Cámara baja había convocado a una sesión una hora antes de la pedida por la oposición y al reunir el quórum, el oficialismo impuso su temario que incluyó la Ley de Hojarasca y la reforma del régimen de Zonas Frías.

En ese escenario, la oposición hizo un tibio intento por imponer su agenda cuando en realidad ya sabía que iba a la derrota tras tener que reprogramar la sesión que había pedido la semana pasada y que tuvo que postergar porque no tenía el número. Se sabía de antemano que no tiene los votos para ir contra el jefe de Gabinete.

El oficialismo había anunciado días atrás su intención de convocar a una sesión para este miércoles, pero la oposición dura, con el acompañamiento del peronismo, quiso insistir con el pedido de interpelación de Adorni en una jugada casi inexplicable, si el objetivo era avanzar contra el jefe de Gabinete. Pero eso le permitió a Menem jugar su carta pidiendo la apertura del recinto para el mismo día una hora antes y con temario propio.

Ahí se definió la suerte de Adorni y al conseguir quórum para su sesión, el oficialismo cerró el camino. Para no correr riesgo, Menem instaló una discusión inocua que se extendió hasta después de dar por caída la sesión pedida por la oposición tras cumplirse la media hora de espera que se cuenta desde el inicio de la convocatoria, que en ese caso era a las 11 de la mañana.

En la reunión de Labor Parlamentaria realizada previo a la sesión, la oposición dura había pedido que durante el debate del temario del oficialismo se hiciera un cuarto intermedio para ir con los temas solicitados para el segundo debate y que estaba concentrado en el pedido de interpelación de Adorni. La propuesta fue rechazada por Menem.

Igualmente, Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria (UP), llevó el planteo al recinto, pero al igual que en la reunión de Labor, el presidente de la Cámara baja mantuvo su posición.

“No queremos trampas, ni hacemos pendejadas; llegado el momento del horario de la sesión pedimos que se vote el cuarto intermedio para ver si podemos iniciar sesión. Posiblemente no tengamos número pero queremos intentarlo”, reclamó Cecilia Moreau.

Desde el oficialismo, Nicolás Mayoraz salió a cruzar al kirchnerismo y le recordó que la sesión para pedir la interpelación de Adorni había sido otorgada la semana pasada y “como no llegaban al quórum pidieron otra para el 20 cuando sabían que teníamos una prevista para el mismo día”. “No hay ninguna mala fe, la única sesión es la que está iniciada”, retrucó el libertario santafesino.

Tras más de una hora de discusión y luego de vencer el tiempo para arrancar con la segunda sesión, Menem hizo lugar al pedido de Germán Martínez para que se vote una moción que pedía el levantamiento de la sesión, lo que fracasó en la votación (131 votos negativos y 111 a favor).

Todo terminó siendo anecdótico porque la oposición no peronista se quedó sin resto para volver a insistir con el pedido de interpelación de Adorni, investigado por sus propiedades y sus viajes al exterior.

Y más allá de la defensa de Menem, las tensiones dentro del oficialismo por la situación del jefe de Gabinete se mantienen en el Congreso porque complica los acuerdos con los dialoguistas y porque entienden que el escándalo impacta en la imagen del Gobierno y hay preocupación que pueda acentuarse cuando la justicia avance sobre la investigación judicial.

Dentro de la oposición, hay un sector que apuesta a lo que pueda hacer el fiscal Gerardo Pollicita, quien espera la declaración jurada del jefe de Gabinete porque ya no ven margen de maniobra.

En el peronismo, en cambio, mantienen abierta la opción de la interpelación pero prefieren que Adorni siga en su cargo. Al menos así lo expresó un diputado cristinista, que ve que la continuidad del jefe de Gabinete mantiene encendida la interna en el Gobierno y provoca una caída en la imagen del Gobierno.

Fuente: www.clarin.com

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