¿Los celulares causaron la baja de la natalidad?: la hipótesis del Financial Times que desató una discusión global

¿Los celulares provocaron la baja de la natalidad? Esa fue la pregunta que explotó en redes sociales en las últimas horas tras la publicación de un extenso análisis del diario británico Financial Times que vinculó la expansión de los smartphones y las redes sociales con la caída global de los nacimientos.

El artículo, firmado por el periodista de datos John Burn-Murdoch, sostiene que el derrumbe de la natalidad ya no es un fenómeno limitado a países ricos y envejecidos, sino una tendencia simultánea y acelerada en buena parte del planeta.

El autor plantea una hipótesis provocadora: además de los factores económicos y culturales tradicionales, la revolución digital podría estar modificando la forma en que las personas se relacionan, forman parejas y, finalmente, tienen hijos.

La publicación rápidamente se viralizó en X, Reddit y otras plataformas, donde miles de usuarios discutieron si los teléfonos realmente son parte del problema o si apenas coinciden temporalmente con cambios sociales mucho más profundos.

Según el informe, más de dos tercios de los 195 países del mundo ya están por debajo de la llamada “tasa de reemplazo” de 2,1 hijos por mujer, el nivel necesario para mantener estable una población sin depender de inmigración.

El texto destaca que incluso organismos internacionales quedaron desactualizados frente a la velocidad del fenómeno. La ONU, por ejemplo, había proyectado que Corea del Sur tendría 350 mil nacimientos en 2023, pero la cifra real terminó siendo de apenas 230 mil.

“El declive de la fertilidad es la gran pregunta de nuestro tiempo”, afirmó al FT el economista Jesús Fernández-Villaverde, profesor de la Universidad de Pennsylvania e investigador especializado en demografía. Según sostuvo, gran parte de los problemas económicos y sociales actuales derivan de esa caída sostenida de nacimientos.

El artículo remarca que la tendencia ya no afecta sólo a Europa o Asia oriental. En 2023, la tasa de natalidad de México cayó por debajo de la de Estados Unidos por primera vez. Luego ocurrió lo mismo en Brasil, Túnez, Irán y Sri Lanka.

La investigación del Financial Times revisa datos demográficos, estadísticas sociales y estudios académicos recientes. Uno de los puntos centrales es que la caída actual ya no se explica únicamente porque las parejas tengan menos hijos, sino porque directamente hay menos parejas.

Menos parejas, menos hijos

La tendencia ya no afecta sólo a Europa o Asia oriental.

Un estudio citado en la nota, realizado por el demógrafo Stephen Shaw, sostiene que en Estados Unidos y otros países desarrollados la cantidad de hijos que tienen las madres se mantiene relativamente estable. Lo que cayó fuerte en los últimos 15 años es la proporción de mujeres que tienen hijos. También se desplomaron las tasas de matrimonio y convivencia.

Para el FT, allí aparece el posible vínculo con la tecnología. El texto menciona un paper publicado por Nathan Hudson y Hernan Moscoso-Boedo, investigadores de la Universidad de Cincinnati, que analizó la expansión de las redes móviles 4G en Estados Unidos y Reino Unido.

Según ese trabajo, las tasas de natalidad comenzaron a caer primero y más rápido en las zonas que recibieron antes conexión móvil de alta velocidad.

El autor plantean que los smartphones transformaron el modo en que los jóvenes pasan el tiempo y redujeron drásticamente la socialización presencial: “El tiempo que los jóvenes pasan socializando cara a cara cayó de forma muy marcada”.

El FT también asegura haber encontrado patrones similares en distintos países. En Estados Unidos, Reino Unido y Australia, las tasas de natalidad entre adolescentes y adultos jóvenes comenzaron a caer con fuerza desde 2007, coincidiendo con la masificación de los teléfonos inteligentes. Más tarde ocurrió algo parecido en Francia, Polonia, México, Marruecos e Indonesia.

En Corea del Sur, uno de los casos más extremos del mundo, la socialización presencial entre jóvenes adultos se redujo a la mitad en apenas dos décadas.

“Para conocer a alguien con quien casarte hay que interactuar con mucha gente”, explicó al FT el demógrafo Lyman Stone. “Si socializás mucho menos, tardás mucho más en encontrar pareja, si es que la encontrás”.

Stone agregó además que las redes sociales alteran las expectativas sobre las relaciones. “Si pasás tu tiempo en Instagram, tus estándares quedan anclados a una idea artificial de lo normal”, afirmó.

El artículo también cita a la economista Melissa Kearney, de la Universidad de Notre Dame, quien consideró “bastante plausible” que el ecosistema digital moderno haya tenido efectos profundos sobre la formación de parejas.

Otra investigadora mencionada es Alice Evans, de Stanford, quien sostuvo que Instagram y TikTok permiten a muchas mujeres “saltear autoridades tradicionales” y elevar sus expectativas respecto de una relación.

La discusión en redes

Foto: EFE

Sin embargo, la hipótesis abrió inmediatamente una fuerte discusión online.

Muchos usuarios consideraron que el artículo confundía correlación con causalidad. Es decir: que la expansión de los smartphones haya coincidido con la aceleración de la caída de la natalidad no necesariamente implica que sea su causa principal.

Uno de los debates más virales lo protagonizó justamente Jesús Fernández-Villaverde, profesor de Economía de la Universidad de Pennsylvania y uno de los especialistas citados en el artículo del Financial Times.

En un extenso posteo en X, sostuvo que “los smartphones no son la explicación” del derrumbe reciente de la fertilidad, aunque sí funcionan como “aceleradores” de fuerzas mucho más profundas que ya venían actuando desde hace décadas.

“El descenso de la fertilidad ocurre en países ricos, pobres, religiosos, seculares, con mayor o menor igualdad de género. Ninguna explicación específica de cada país sirve para entender un fenómeno tan simultáneo”, escribió el economista.

Fernández-Villaverde recordó que la caída de la natalidad comenzó mucho antes de la existencia de los teléfonos inteligentes. Según explicó, el primer gran descenso ocurrió entre el siglo XIX y mediados del XX, impulsado por la baja de la mortalidad infantil y el paso de sociedades rurales a economías urbanas e industrializadas.

Para el académico, el fenómeno actual responde más bien a transformaciones asociadas a la “modernidad”: secularización, viviendas más caras, disolución de redes sociales tradicionales, carreras educativas cada vez más competitivas y un cambio en el equilibrio económico dentro de las parejas.

En ese contexto, consideró que las redes sociales amplifican y aceleran cambios culturales que igualmente habrían ocurrido. “Lo que antes tomaba 25 años ahora sucede en 10”, señaló. Incluso estimó que, sin smartphones, la tasa de fertilidad de Italia probablemente sería apenas unas décimas más alta.

El propio autor del artículo del FT, John Burn-Murdoch, respondió al planteo y coincidió parcialmente. Según escribió en X, la idea central de su investigación es justamente que smartphones y redes sociales funcionan como “aceleradores, amplificadores e internacionalizadores” de cambios sociales y culturales que se vienen desarrollando desde hace décadas.

Burn-Murdoch agregó que incluso si las redes sociales desaparecieran de un día para otro, la tendencia probablemente no se revertiría de inmediato, porque muchas de las normas culturales erosionadas por internet habían sido construidas durante siglos en contextos sociales y económicos que ya no existen.

Aun así, el periodista sostuvo que sí podría haber un efecto concreto asociado al reemplazo de tiempo de socialización presencial por consumo digital, aunque admitió que todavía es difícil medir cuánto pesa exactamente ese factor.

Entre las respuestas más repetidas en redes apareció además otro argumento: la enorme reducción de embarazos adolescentes y no planificados en distintas regiones del mundo.

Varios usuarios remarcaron que una parte importante de la caída global de la natalidad se explica porque disminuyeron los embarazos infanto-juveniles, históricamente muy altos en numerosos países. La expansión de la educación sexual, el acceso a métodos anticonceptivos y los programas de prevención fueron señalados como factores centrales.

Otros plantearon que en América Latina, Europa y parte de Asia el fenómeno está más relacionado con la postergación de la maternidad entre mujeres de clase media y profesionales.

Según esa mirada, muchas mujeres priorizan estudios, carrera laboral o estabilidad económica antes de tener hijos, mientras otras directamente abandonan la idea ante la dificultad de encontrar un “momento ideal”.

El propio artículo del FT reconoce que los factores económicos siguen teniendo peso, aunque sostiene que por sí solos no alcanzan para explicar una caída tan rápida y global.

La dificultad de acceso a la vivienda aparece como uno de esos elementos. El texto afirma que en Estados Unidos y Reino Unido una parte importante del descenso de la natalidad desde los años 90 puede explicarse por la caída de la propiedad de viviendas y el aumento de jóvenes que siguen viviendo con sus padres.

También menciona cambios en las dinámicas de género y en la situación económica relativa entre hombres y mujeres jóvenes.

Pero el Financial Times concluye que esos procesos venían desarrollándose lentamente desde hace décadas y no terminan de explicar el brusco aceleramiento registrado desde fines de los 2000.

“La mejor esperanza para revertir la tendencia podría ser cambiar nuestros hábitos digitales”, plantea el artículo hacia el final, aunque admite que no existe una solución simple ni consenso definitivo sobre las causas.

Fuente: www.clarin.com

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