Un estudiante recreó el “rayo de la muerte” de Arquímedes y el resultado sorprendió a la ciencia


Durante siglos, el llamado “rayo de la muerte” de Arquímedes fue una mezcla perfecta de historia, mito y ciencia. Según la versión más conocida, el matemático griego habría usado espejos o escudos pulidos para concentrar la luz solar y prender fuego a barcos romanos durante el sitio de Siracusa.

La escena parece salida de una película. Pero la gran pregunta siempre fue la misma: ¿podía funcionar realmente? Esa duda fue la que tomó Brenden Sener, un estudiante de London, Ontario, en Canadá, para un proyecto escolar.

Con apenas 12 años cuando comenzó su trabajo, decidió construir una versión a escala del supuesto artefacto y medir si varios espejos podían concentrar suficiente energía como para elevar la temperatura de un objetivo. El caso fue retomado por Popular Mechanics tras la publicación de su trabajo en el Canadian Science Fair Journal.

Sener no intentó incendiar un barco ni recrear una batalla naval. Su objetivo fue mucho más concreto: comprobar si el principio detrás del “rayo” era plausible. Para eso usó una lámpara de calor, cuatro espejos cóncavos, una cartulina marcada como blanco y un termómetro infrarrojo.

El diseño fue simple, pero ordenado. Primero midió la temperatura base del objetivo. Luego encendió una lámpara de 50 watts y repitió la prueba con una de 100 watts. Después fue agregando espejos, uno por uno, siempre apuntando al mismo punto. Según su artículo, el experimento se hizo en un ambiente controlado, con una temperatura fija de 21 °C y mediciones repetidas.

El resultado fue claro: a medida que se sumaban espejos, la temperatura del blanco aumentaba. Con la fuente de 100 watts y cuatro espejos, la temperatura promedio llegó a 53,5 °C, muy por encima del punto de partida. El propio trabajo concluye que los espejos cóncavos pueden concentrar luz y calor sobre una zona específica, aunque aclara que eso no equivale a demostrar que el arma antigua haya sido usada de verdad.

El proyecto no prueba que Arquímedes haya incendiado barcos romanos, pero sí refuerza la idea de que, bajo condiciones ideales, con muchos espejos, una fuente de luz intensa y un blanco inmóvil, el mecanismo físico puede funcionar.

De hecho, no es la primera vez que se intenta. En 2005, un equipo del MIT probó una recreación con más de cien espejos. El primer intento falló por la nubosidad y por la dificultad para apuntar todos los reflejos al mismo lugar. En una segunda prueba, con mejor sol, lograron generar humo y una llama abierta en una embarcación de madera después de varios minutos.

El MIT concluyó que la estimación de factibilidad quedaba confirmada, aunque también remarcó lo sensible que era el método a las nubes, el movimiento y la coordinación de los espejos.

Teniendo en cuenta que un barco real no se queda quieto, el mar se mueve, el sol cambia de posición y puede haber nubes, coordinar cientos de espejos en plena batalla habría sido una tarea enorme.

Arquímedes fue una figura central de la ciencia antigua. Según Encyclopaedia Britannica, nació hacia el 287 a.C. en Siracusa y tuvo un papel relevante en la defensa de la ciudad durante el sitio romano, en el que se le atribuyeron máquinas de guerra muy eficaces. Pero las historias sobre su vida mezclan datos, relatos posteriores y elementos legendarios.

Por eso, el trabajo de Sener no cierra el misterio, sino que lo vuelve más interesante. El “rayo de la muerte” quizá nunca haya existido como arma real. Pero el experimento muestra que la idea de concentrar luz para producir calor no era una fantasía absurda.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior