Amir Levine, neurocientífico: “Necesitamos tener personas seguras en nuestra vida”


Amir Levine es psiquiatra, neurocientífico y profesor en la Universidad de Columbia. Su trayectoria une la neurociencia molecular con la práctica clínica diaria. Él sostuvo que los vínculos afectivos poseen el poder de sanar y transformar vidas.
En su libro “Seguridad emocional”, Levine analizó un concepto que llamó “la paradoja de la dependencia”. Esta idea cuestiona la creencia de que la fortaleza emocional requiere una falta total de necesidad de los demás. Según su visión, la autonomía real solo nace desde una base de relaciones seguras.
Sobre esta realidad, el experto dio una declaración clara. “Cuando tenemos a las personas correctas en nuestras vidas, personas de las que podemos depender, entonces no las necesitamos”, explicó el autor en diálogo con el medio AS.
De este modo, el respaldo de otros facilita que el individuo actúe con libertad. Para ilustrar su punto, Levine presentó un ejemplo sobre la conducta en la infancia. Un niño que juega tranquilo nota que su madre está presente. Si ella se retira, el pequeño siente inquietud y detiene su actividad.
Esta seguridad básica es la que permite que el niño explore el mundo. El neurocientífico aclaró que los adultos operan bajo un mecanismo igual. Los hombres y mujeres tienen trabajos y hobbies en su día a día.
Cuando las figuras seguras permanecen en un segundo plano, las personas siguen con sus tareas porque saben que hay ayuda disponible si surge una necesidad.
Levine también estudió por qué muchos seres humanos mantienen vínculos que causan daño. Señaló que el cerebro busca reparar conexiones inseguras de forma constante. En ese proceso, los individuos suelen ignorar otras relaciones positivas que ya existen en su entorno social.
El especialista propuso un cambio de enfoque para mejorar el bienestar emocional de los pacientes. Sugirió que es necesario “reenfocar nuestra atención hacia las personas con un apego positivo, que aumentan nuestra seguridad en nosotros mismos”..
Otro aspecto relevante en su obra es el impacto del pasado en la conducta del adulto. El experto mencionó un estudio donde la influencia de la figura materna en el apego adulto fue de un 3 por ciento. Por el contrario, las amistades durante la infancia tuvieron un impacto del 11 por ciento.
Estos datos resultaron alentadores para el neurocientífico. Según su criterio, las cifras confirmaron la plasticidad del cerebro humano. Esto significa que cualquier persona tiene la posibilidad real de aprender a sentirse segura a lo largo de su vida.
Sin embargo, Levine lanzó una advertencia sobre la diferencia entre el amor y la seguridad. “Podemos amar a personas con las que tenemos un apego inseguro, pero eso tiene un alto coste para nosotros”, subrayó el psiquiatra. Por lo tanto, el afecto no garantiza un vínculo saludable.
Finalmente, el autor recomendó identificar qué lazos generan calma y cuáles activan ansiedad e inseguridad. Este mapa social es el primer paso para un cambio profundo en el modo de vivir. Levine, quien trabajó junto al Premio Nobel Eric Kandel, continúa su labor para mejorar la salud mental de la sociedad.
Fuente: www.clarin.com



