Reformar las PASO para que vuelvan a tener sentido


El sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fue creado con un objetivo claro: anticipar un resultado electoral para quienes gobernaban en su momento. Con el paso del tiempo, esa herramienta fue útil para todos y empezó a mostrar límites que hoy resultan necesarios corregir.

En muchos casos, las primarias se han convertido en elecciones sin competencia real, donde la ciudadanía es convocada a votar sin que exista una verdadera decisión que tomar. Esto no solo desnaturaliza el sentido original del sistema, sino que además implica un uso significativo de recursos públicos en procesos que no siempre generan valor democrático.

Por eso proponemos una reforma integral que modernice las PASO, las haga más eficientes y las vuelva a poner al servicio de la sociedad.

El primer cambio es transformar su carácter obligatorio en opcional. Las primarias deben existir cuando hay competencia interna dentro de las fuerzas políticas, no como un trámite automático. Cuando una agrupación presenta una única lista, podrá acceder directamente a la elección general mediante un sistema de avales ciudadanos que garantice respaldo mínimo.

A su vez, la participación ciudadana también será voluntaria. Para ordenar mejor el proceso electoral, se incorpora un sistema de preinscripción, mediante el cual los ciudadanos que deseen participar en las primarias deberán manifestarlo previamente. Este mecanismo permite adecuar la organización electoral a la demanda real y evitar estructuras sobredimensionadas.

En esa misma línea, se establece un umbral mínimo de participación: si no se alcanza un nivel determinado de interés ciudadano, las elecciones primarias no se realizarán. La democracia no se fortalece con instancias vacías, sino con procesos que tienen sentido para la sociedad.

Otro eje central de la reforma es la racionalidad en el uso de los recursos públicos. Se propone eliminar el financiamiento estatal para publicidad en elecciones primarias, concentrando esos recursos en las elecciones generales, que son las que definen la representación. La política no puede trasladar a toda la sociedad el costo de resolver sus propias internas.

La iniciativa también incorpora herramientas de modernización concretas. Se prevé la validación de identidad digital de los electores y la utilización de plataformas oficiales para la certificación de avales, lo que permite mejorar la transparencia y simplificar procedimientos sin modificar el sistema de votación.

Al mismo tiempo, se amplía la posibilidad de participación política permitiendo que ciudadanos independientes puedan ser precandidatos, siempre con el respaldo de una agrupación. Se trata de abrir el sistema sin debilitar las instituciones.

En materia de competencia electoral, se introducen reglas más claras: las agrupaciones deberán presentar más de una lista para participar en primarias, evitando así procesos sin disputa real. También se establecen requisitos de avales para quienes accedan directamente a la elección general, garantizando legitimidad.

La reforma propone además una innovación en la conformación de las fórmulas presidenciales. El candidato a vicepresidente podrá ser definido con posterioridad a las primarias, permitiendo integrar liderazgos surgidos del propio proceso electoral y fortaleciendo la representatividad.

En términos operativos, se optimiza la organización electoral mediante la reducción y adecuación de mesas de votación según la participación estimada, lo que contribuye a un uso más eficiente de los recursos del Estado.

Finalmente, se reorganiza el esquema de financiamiento político y de distribución de espacios de campaña, priorizando la elección general como instancia central del proceso democrático.

Esta reforma no elimina las PASO. Las preserva, pero las adapta a la realidad actual. Las convierte en una herramienta más flexible, más austera y más coherente con su finalidad original.

No se trata de votar más, sino de votar mejor. De garantizar que cada instancia electoral tenga sentido, que respete a los ciudadanos y que contribuya a fortalecer la calidad de nuestra democracia.

Ese es el objetivo de esta propuesta: pasar de un sistema automático y costoso a uno inteligente, donde las primarias existan cuando realmente cumplen una función. Reformar las PASO para que vuelvan a tener sentido.

Fuente: www.clarin.com

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