El milagro River, expuesto una vez más :: Olé

Ocho victorias, un empate y dos derrotas, 25 puntos sobre 33 posibles, segundo en su zona en el torneo local y primero en su grupo en la Copa Sudamericana manifiestan una cosecha inobjetable para cualquier equipo del mundo, más todavía si ese equipo vive el inicio de un ciclo como lo es el de Coudet en River. Pero en la caída ante Atlético Tucumán, que hacía casi 500 días que no ganaba de visitante, el Monumental se retuerce, hay impaciencia, vuelven los silbidos y manda el hartazgo.
Hace casi tres años, desde el título con Demichelis en la Liga Profesional 2023, que el River que sale a una cancha de fútbol no es el River que quiere su gente y el que se vio tantas veces en la primera era Gallardo y en aquel comienzo de Micho. Tres años en los que se fue el castigado ex marcador central, volvió el Muñeco (o su estatua) y se hicieron inversiones millonarias en distintos mercados de pases que terminaron en eliminaciones fáciles de la Libertadores, caídas insólitas en su cancha y tener que jugar la Sudamericana después de una década. Inversiones y decisiones que hoy, aquí y ahora, quedan desnudas en medio de la nieve…
Salvo su arquero Beltrán, que apareció como por arte de magia por la lesión de Armani, y sus marcadores laterales Montiel y Acuña, River es deficiente puesto por puesto. No hay garantías en los supuestos titulares y no hay recambio con los suplentes. Deben aparecer los Freitas, los Silva, los Pereyra, los Ruberto o los Meza para tapar agujeros que no les corresponden.
En el medio, Coudet hace lo que puede con su particular estilo y no miente cuando habla en público (y aseguran, tampoco en privado). Desde este jueves en Venezuela, su River, ese River que heredó, se jugará su futuro en lo internacional y, luego, en los mata-mata del Apertura. Partidos en los que debe aparecer lo que este equipo no ha mostrado en tanto tiempo: juego, temperamento y determinación.
Fuente: www.ole.com.ar







