“El tango siempre está renaciendo”


Hay funciones que no se presentan como un estreno sino como un reencuentro. Tangos Antes del Fin vuelve el viernes 8 de mayo a las 21 y, más que una reposición, se percibe como una reescritura en tiempo real. En el escenario, Vero Costa y Andrés Linetzky sostienen algo más que un repertorio: una forma de pensar el tango desde adentro, sin solemnidad pero con precisión, en una única función que condensa meses de trabajo y búsqueda.

Lo que aparece no es un “show de tangos” en sentido clásico, sino una construcción más cercana a una escena. Cada tema funciona como un cuadro breve, una historia que se arma entre la voz y el piano. En ese diálogo –que parece sencillo, pero es profundamente trabajado– el género se desplaza: no abandona su tradición, pero tampoco se queda quieto, y encuentra en esta fecha puntual una forma de volver a ponerse en circulación.

El regreso al escenario del Café La Poesía, en San Telmo, también carga con una dimensión simbólica. Hay algo del espacio, del barrio y de la cercanía con el público –en una noche concreta, con hora y lugar definidos– que vuelve más evidente esa idea que ambos sostienen: el tango no es un objeto del pasado, es una forma viva que se transforma cada vez que se interpreta. El espectáculo vuelve con un repertorio renovado: ¿cómo fue el proceso de elegir qué clásicos quedarse y cuáles incorporar en esta nueva etapa? Responden: “Siempre es difícil darle paso a un tango para darle salida a otro. En realidad no es que entra uno y sale otro: quedan ahí, en bambalinas, latiendo y esperando volver.

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Esta vez decidimos sumar tangos de Piazzolla y otros clásicos como Café la humedad, Fuimos, Nostalgias. También incorporamos tangos y valses del Negro Dolina, que son el inicio de un nuevo proyecto que vamos a desarrollar durante el año”.

—Hay una fuerte presencia de arreglos originales y composiciones propias: ¿qué buscan transformar del tango cuando lo reescriben?

—Cuando empezamos con un tango dejamos filtrar lo que somos. Sin prejuicios, pero sin alejarnos del género. Aparecen el jazz, el blues, la bossa nova, incluso recursos más incidentales. Es un juego en el que buscamos el tango que queremos hacer, sin perder su esencia.

—El título del show tiene una carga poética muy particular: ¿cómo dialoga esa idea con la experiencia en vivo?

—Porque el tango siempre está renaciendo. Hay un repertorio clásico que es fundamental, pero también nuevas historias que se vuelven tangos. Buenos Aires es clave: su pulso mantiene vivo el género. No hay un final cerrado. El tango es una historia abierta, en transformación permanente.

—Trabajan el tango casi como una escena: ¿cómo construyen esa dimensión más visual o cinematográfica?

—El tango tiene la ventaja de ser una historia breve. En tres minutos puede ser tragedia, comedia o drama. Desde la voz se cuenta, y desde el piano se construye el marco. Buscamos que la música acompañe lo que dicen los poetas, casi como si fuera música incidental de esa escena.



Fuente: www.perfil.com

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