No es la cafeína: lo que tiene el café verde para adelgazar y se pierde cuando se tuesta


El café verde esta fuertemente asociado al descenso de peso y la cafeína no es el único componente ligado al metabolismo, la principal diferencia está en el grano antes de ser tostado, cuando todavía conserva sustancias que se reducen con el calor.

El café verde no es una variedad exótica ni un producto distinto desde el origen. Es el mismo grano de café, pero sin tostar, con otro color, otro sabor y una composición química menos modificada.

Por eso se lo encuentra en infusiones, extractos y cápsulas. No por una promesa mágica, sino porque concentra mejor ciertos compuestos vegetales que el café tradicional pierde, en parte, durante el proceso de tostado que le da aroma, color oscuro y sabor intenso.

La pregunta, entonces, no pasa solo por cuánta cafeína tiene. Pasa por qué queda dentro del grano cuando no se lo somete a altas temperaturas y por qué esa diferencia aparece en tantas búsquedas sobre el control del peso corporal.

Lo que distingue al café verde es su mayor contenido de ácido clorogénico, un compuesto natural presente en los granos de café sin tostar.

El ácido clorogénico pertenece al grupo de los polifenoles. Son sustancias vegetales con acción antioxidante que también se investigan por su relación con la glucosa, los carbohidratos y algunos procesos del metabolismo.

El tostado cambia buena parte del grano. Aporta aroma, sabor y color, pero también reduce parte de los compuestos fenólicos sensibles al calor. Entre ellos, los ácidos clorogénicos.

Por eso, cuando se compara café verde con café común, el punto fuerte no está en cuál “despierta” más. La diferencia está en lo que el grano conserva antes de ser tostado.

El café verde utilizado para bajar de peso se hizo conocido por los extractos concentrados. En general, estos productos buscan aprovechar el ácido clorogénico en dosis más altas que las de una taza común.

Algunos trabajos observaron cambios en peso corporal, grasa o medidas asociadas al metabolismo. Pero los resultados suelen ser modestos y no alcanzan para presentar al café verde como un tratamiento ideal para adelgazar.

El punto más citado es su posible efecto sobre la absorción de carbohidratos y la respuesta de la glucosa después de comer. El café verde no actúa como un quemador directo de grasa, sino que se estudia por cómo podría intervenir en procesos previos.

También se analiza si sus polifenoles ayudan a mejorar ciertos marcadores metabólicos. Aun así, el efecto depende de la dosis, la concentración del extracto, la duración del consumo y el resto de la alimentación.

En la práctica, ningún suplemento corrige una dieta desordenada. El descenso de peso sigue dependiendo de un balance calórico sostenido, proteína suficiente, fibra, actividad física y descanso.

Fuente: www.clarin.com

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