Confesiones de Anthony Bourdain, el primer chef mediático

En la esquina de Park Avenue South con la calle 28, en mitad del este de Manhattan, se encontraba el restaurante Les Halles, donde estuvo hasta su cierre en 2017. Les Halles era una brasería francesa considerada un clásico de calidad, y en 1998 Anthony Bourdain se convirtió en su chef ejecutivo, tomando las riendas de su cocina.
Bourdain se había educado en el Culinary Institute of America y había trabajado en instituciones de restauración neoyorquina – Supper Club, One Fifth Avenue y Sullivan’s.
Philippe Lajaunie, el propietario, recuerda haber entrevistado al chef mucho antes de su estrellato.
Un autor talentoso, un chef divertido, un hombre con una habilidad extraordinaria para evocar detalles vívidos. Foto: EFEMás allá de sus capacidades para cocinar buenos platos, lo que le hizo sobresalir sobre los demás candidatos fue la forma en la que disfrutaba de la comida, con genuina satisfacción.
Un autor talentoso, un chef divertido, un hombre con una habilidad extraordinaria para evocar detalles vívidos
Bourdain era auténtico y directo, y no perdía el tiempo en hablar con rodeos. Siempre honesto con su equipo, algunos de sus compañeros de cocina en Las Halles reconocen que a veces podía herir sensibilidades.
Le gustaba llegar lo más rápido posible al meollo de cualquier asunto con el que lidiara. Antes de su llegada a Les Halles, a mediados de los noventa Bourdain había escrito dos novelas de suspense relacionadas con el mundo de la cocina: Bone in the Throat y Gone Bamboo. Para su frustración, ambos libros habían pasado sin pena ni gloria, tanto en ventas como en atención de la crítica. Pero su suerte estaba a punto de cambiar.
Pero su suerte estaba a punto de cambiar. AFPSu creciente experiencia en equipos de cocina y en las esferas de lujo de la gran manzana crecía le empujaron a alejarse de la ficción y a escribir sobre lo que conocía tan bien, relatos sobre lo que acontece detrás de las cortinas de los restaurantes de Nueva York.
Y fue gracias a su madre Gladys, correctora de estilo en la revista New Yorker, que uno de estos textos llegó a la mesa del editor, David Remnick.
En primavera de 1999, la revista publicó Don’t Eat Before Reading This, un ensayo sobre trabajar en cocinas de grandes restaurantes que se convirtió inmediatamente en un éxito, y que transformó para siempre la vida de su autor.
En este ensayo encontramos ya todos los elementos que caracterizarían la escritura de Bourdain en posteriores libros: su tono irreverente, su gran sentido del humor, su capacidad para explicar las cosas sin filtros y, sobre todo, una inmensa curiosidad por el mundo, la cocina, y las personas que hacen posible que los platos lleguen a las mesas.
El texto fue la semilla del libro que un año más tarde llegaba a las librerías de Estados Unidos: Kitchen Confidential, un best-seller instantáneo. Su primera editora, Karen Rinaldi, recuerda con asombro lo auténtica que era ya la voz de Bourdain, con un talento tan difícil de encontrar.
Su primera editora, Karen Rinaldi, recuerda con asombro lo auténtica que era ya la voz de Bourdain. APEl cocinero había crecido en una casa llena de libros y era un lector voraz, con una capacidad especial para lograr hilar historias con frases ingeniosas y una cadencia adecuada; sabía dónde acabar una anécdota o incluir una broma y, por encima de todo, transmitir su amor feroz (en ocasiones casi violento) por la comida.
Kitchen Confidential erigió a Anthony Bourdain como el chico malo de la restauración, una especie de Hunter S. Thompson de la gastronomía, viviendo una existencia de excesos que abarcaba alta cocina, literatura, sexo, drogas y rock and roll.
Fue el inicio de su potente carrera como escritor y figura televisiva. Él mismo escribió: “Con frecuencia miro atrás, en busca de ese instante decisivo en mi vida, tratando de adivinar en qué momento preciso tomé el mal camino y me convertí en un perseguidor de sensaciones, en un hedonista hambriento de placeres, siempre con el afán de provocar, divertir, aterrorizar y manipular. Siempre buscando llenar ese lugar vacío de mi alma con algo nuevo.”
En 2025 se celebraron las bodas de plata de este libro que con el tiempo se ha convertido en un clásico de culto, y la editorial Salamandra recuperó su edición en español tras mucho tiempo descatalogado, con un nuevo prólogo de Irvine Welsh.
En inglés, ediciones conmemorativas del veinticinco aniversario llegaron a las librerías. Y el espíritu de Confesiones de un chef está más vigente que nunca. Abrió el camino de la fascinación de los lectores y el público sobre aquellos que trabajan entre fogones.
El fenómeno ha llegado hasta nuestros días. ReutersEl fenómeno ha llegado hasta nuestros días. En sus páginas vive un autor talentoso, un chef divertido, un hombre con una habilidad extraordinaria para evocar detalles vívidos que permanecen en la mente del lector mucho tiempo después de cerrar el libro.
Bourdain murió en 2018 dejando atrás una trayectoria prolífica, habiendo viajado por el mundo con sus programas A Cook’s Tour,No Reservations y Parts Unknown, que lo llevaron a la fama mundial e incluso a comer noodles con Barack Obama en Hanoi – y lo han convertido, con el paso del tiempo, en uno de los memes más aspiracionales de internet.
Hay una expresión en inglés, larger than life, que se usa para definir a personalidades que escapan etiquetas simples, gente de enorme carisma, y que encaja con la figura de Anthony Bourdain. Nada como volver a sus propias palabras en este aniversario de un libro que se seguirá leyendo durante muchos años y que hay que celebrar.
Espero poder transmitirle al lector aquellas vivencias y aquellos tiempos. AP“En mi caso, la vida de cocinero ha sido una larga aventura amorosa, con momentos tan sublimes como ridículos.
Pero al igual que sucede con cualquier aventura amorosa, cuando miras atrás recuerdas mejor los buenos momentos… las cosas que te arrastraron a ella, las que te atrajeron, las que te hacían volver a por más.
Espero poder transmitirle al lector aquellas vivencias y aquellos tiempos. Nunca he lamentado el inesperado giro de mi vida que me hizo recalar en el negocio de la restauración. Desde siempre he creído que la buena comida, el buen yantar, está por encima de cualquier riesgo.”
Fuente: www.clarin.com



