“Te vas a morir pronto”: las amenazas de muerte que recibe la fotógrafa que pintó de rosa un elefante

“Muérete, basura”; “Mataste a un animal inocente”; “Te vas a morir pronto”; “Te vamos a encontrar”, son algunas de las amenazas que Julia Buruleva asegura recibir tras la muerte de la elefanta Chanchal. Es que la artista utilizó a la paquiderma durante una sesión de fotos en noviembre de 2025, donde —junto a una modelo— la pintó de rosa para “capturar el símbolo y la visualidad” de Jaipur, la capital del estado de Rajastán en la India, también conocida como la “Ciudad Rosa”.
De acuerdo con la autopsia, realizada por el Departamento de Cría de Animales de Rajastán, Chanchal falleció el 4 de febrero de 2026 por causas naturales vinculadas a su avanzada edad. La elefante tenía 67 años y sufrió una “falla cardio-respiratoria como resultado de la senilidad y la vejez”.
El examen interno reveló que sus pulmones estaban “altamente congestionados y edematosos”, mientras que su corazón presentó ambos ventrículos “llenos con coágulos de sangre” y las aurículas —las dos cámaras superiores del corazón— permanecieron vacías.
Sin embargo, tras la muerte de Chanchal, Buruleva fue acusada por organizaciones defensoras de animales y usuarios en redes sociales. “No sé quien lanzó primero el rumor, pero alguien lo hizo (…) Y aunque literalmente unos días después se publicaron tanto el informe veterinario con la fecha de muerte (tres meses después de la sesión) y la confirmación de causas naturales, como la declaración del dueño del elefante —quien confirmó que no podía haber relación— esto ya no le interesó a nadie”, afirmó Julia en diálogo con Clarín.
De acuerdo con la autopsia, realizada por el Departamento de Cría de Animales de Rajastán, Chanchal falleció el 4 de febrero de 2026 por causas naturales vinculadas a su avanzada edad | Foto: Instagram/@Julia.buruleva.La fotógrafa se contactó con este medio a través de un correo electrónico para relatar su versión de los hechos tras la “ola de odio” que recibió. “Los mensajes llegan en redes sociales, correo, WhatsApp. Y esto continúa. Es muy duro para la psique”, relató. Además, aseguró que las modelos con las que trabajó, agencias de fotografía, amigos y “personas no relacionadas con la sesión” también recibieron amenazas.
Julia Buruleva: la fotógrafa tras el lente y la tormenta de críticas por Chanchal
Todo comenzó en noviembre, cuando Julia realizó un viaje a la India como parte de su proyecto Art Expedition, iniciativa por la cual explora diferentes países, sus tradiciones locales y su cultura visual a través de la fotografía artística puesta en escena, según detalló.
En Jaipur veía elefantes pintados en las calles por todas partes, en su arquitectura, en su escultura, y su diseño. Es que en dicha ciudad se realiza el Festival del Elefante, que coincide con Holi, un festival hindú popular de primavera celebrado en la India, en Nepal y en algunas comunidades de origen indio del Caribe y de Rusia dedicado al color.
Durante la festividad, los elefantes son engalanados con pinturas, telas bordadas y joyas, y desfilan acompañados de camellos, caballos, músicos y bailarines, para celebrar a este animal como símbolo de realeza y fuerza. Así, Julia tuvo la idea “no de documentar literalmente esta tradición”, sino de realizar una sesión fotográfica que funja como una “interpretación artística de la cultura visual de la región”.
Cerca del Fuerte Amber, a las afueras de Jaipur, se encuentra Hathi Gaon, un proyecto comunitario y turístico diseñado para albergar a elefantes y sus cuidadores, cuyo objetivo es promover el trato ético de los animales, a la par que ofrece experiencias como alimentarlos, bañarlos y pasear con ellos en un entorno natural. De ahí que se lo conozca como el “pueblo” o la “Aldea de Elefantes”.
A través de un facilitador local, Julia contactó con la Aldea y con Sadik Khan, el dueño y cuidador de Chanchal, para la sesión fotos. “El bienestar del animal fue una prioridad clave. Discutimos todos los detalles antes de la sesión, incluida la duración; tenía que ser muy corta para que el animal pudiera ser lavado y alimentado a tiempo”, detalló la artista.
La artista insistió en que toda la sesión se realizó “bajo el control de un equipo local de personas que trabajan profesionalmente” con los elefantes y que durante todo el proceso Chanchal estuvo “completamente tranquila, juguetona, se movía libremente y comía bananas”. “Es decir, no había ningún signo de estrés. De lo contrario, la sesión no se habría realizado”, afirmó.
Para la sesión, la elefanta fue pintada con gulal rosa, un pigmento orgánico biodegradable y no tóxico, elaborado a base de hierbas, flores (como el hibisco), cúrcuma, remolacha y almidón de maíz, comúnmente utilizado en el festival hindú Holi. Todo el proceso, desde la aplicación de la pintura, hasta la sesión y la posterior remosión, duró una hora, detalló Julia. El mismo pigmento fue aplicado a la modelo, quien no sufrió ningún tipo de consecuencia o daño.
Julia Buruleva enfrenta amenazas tras la muerte de Chanchal, la elefanta pintada de rosa en una sesión fotográfica que generó polémica | Foto: Instagram/@Julia.buruleva.“De todos los participantes, la única que estaba estresada era la modelo, porque tenía que sentarse sobre el elefante sin silla ni cuerdas. Y eso es una altura bastante considerable. Pero la elefanta se comportó muy tranquila, así que al final todo se hizo rápido”, detalló.
Al principio, las fotografías tuvieron una recepción positiva, según contó Julia, pero cuando trascendió la noticia de la muerte de Chanchal, comenzó “la primera ola de críticas”. “Me enteré a través de la ola de odio que empezó. Antes de eso no tenía ninguna información. Nadie me lo comunicó. Para mí también fue una noticia muy triste. Por supuesto, es triste que la elefanta haya muerto. Pero ocurrió por causas naturales y varios meses después de la sesión”, sostuvo.
Como consecuencia, Julia aseguró que no puede ocuparse de su trabajo, ni de su familia, ya que ahora se dedica completamente a “dar comentarios a quienes están dispuestos a escuchar, enviar reclamaciones por difamación, y escribir a redes sociales” para aclarar que la muerte de Chanchal no tuvo relación con su sesión de fotos.
“El proyecto en el que estaba trabajando ahora mismo se detuvo completamente. También recibí un mensaje sobre la eliminación de mi cuenta en una gran plataforma de arte donde vendía mis prints. Lo hicieron bajo presión de quejas, sin entrar en detalles. (…) Además, trabajo exclusivamente con mis propios recursos y por mi pasión, mostrar la belleza y las particularidades de este mundo, mi proyecto no es comercial. Y la venta de prints es mi principal fuente de ingresos”, detalló.
El reclamo de PETA India: retirar las fotos, donar lo recaudado y repensar el uso de elefantes
La cuenta de Facebook de Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA) en India criticó el uso de elefantes para sesiones fotográficas y otros fines como el turismo, al sostener que Chanchal “merecía algo mejor”.
Mediante una carta dirigida a la fotógrafa, la directora de Asuntos Veterinarios de PETA India, la médica veterinaria Mini Arivandan, instó a Julia a retirar las fotos de Chanchal de su página web, o en su defecto, donar lo recaudado por la venta de las imágenes “para impulsar los esfuerzos de conservación y protección de los elefantes en la India”, según detallaron en un comunicado.
Arivandan argumentó que “algunos medios informaron que Chanchal tenía 70 años” —no 67 como indica el informe forense— y que, según las directrices para el cuidado y manejo de elefantes en cautiverio del Project Elephant del Ministerio de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático de India, se recomienda retirar a los elefantes cautivos a los 65 años de edad.
PETA India criticó el uso de elefantes en sesiones fotográficas, instando a Julia Buruleva a retirar imágenes y donar fondos para la conservación | Foto: Facebook/PETA India.Para PETA India, “no es posible descartar por completo que la pintura haya tenido efectos sobre la salud que contribuyeran a la muerte de Chanchal”, ya que el animal fue cubierto en zonas cercanas a los ojos, las orejas, la trompa, la boca y los genitales. “Cubrir la piel de un elefante —especialmente en áreas sensibles— puede representar riesgos, sobre todo en animales con salud vulnerable, incluyendo irritación, ingestión durante el aseo o la alimentación, estrés y agravamiento de condiciones preexistentes, incluso cuando los productos se comercializan como ‘seguros’”, indicaron.
La carta de Arivandan también detalla otras formas de maltrato que sufrían los elefantes utilizados para paseos en el fuerte de Amer, como era el caso de Chanchal. “Cuando no están en uso, son encadenados y mantenidos sobre superficies de concreto, como si fueran autos en un garaje, y son controlados con armas que a menudo se ocultan bajo disfraces y decoraciones”, afirmaron.
A su vez, advirtieron que el dueño de Chanchal, Saddik Khan, sería aparentemente el mismo propietario de la elefanta Malti, rescatada tras una campaña de PETA India luego de que se registraron “múltiples episodios de golpizas severas, una de ellas perpetrada por ocho hombres armados con palos”.
También consideraron que Julia debió ser advertida de que algunos elefantes atacaron “tanto a personas como a otros animales” y señalaron un caso de 2024, donde una turista rusa fue hospitalizada después de que una elefanta utilizada para paseos, llamada Gouri, “la arrojara violentamente al suelo” y le quebrara una pierna. “El uso de elefantes para paseos e interacciones forzadas pone en riesgo a los seres humanos”, indicaron.
La fotógrafa defiendió su trabajo artístico en India, mientras organizaciones animalistas cuestionaron el uso de elefantes en sesiones de fotos | Foto: Instagram/@Julia.buruleva.En este sentido, PETA India impulsa desde hace años su campaña de elefantes mecánicos, mediante la cual dona réplicas animatrónicas a templos y procesiones para que los elefantes reales permanezcan con sus familias en sus hábitats naturales. La iniciativa se expandió a otros usos —paseos, bodas, actos políticos— y “genera oportunidades laborales” para artesanos e ingenieros. “Los mahouts, los cuidadores tradicionales de elefantes suelen recibir capacitación para colaborar en el cuidado de animales rescatados en entornos de santuario”, afirmó la organización.
Al respecto, Julia opinó que no glorifica la industria de explotación de elefantes, pero tampoco la condena. “Las personas que gritan que hay que prohibir inmediatamente la posesión de elefantes, los paseos y su participación en festividades, parece que no piensan en el daño que eso causará a miles de familias indias cuyo ingreso depende de esta actividad. Y en un país con enorme pobreza y desempleo. A esas personas y a sus hijos, que literalmente no tendrán qué comer, no les importa”, argumentó.
Fuente: www.clarin.com



