Plotino, filósofo helenístico: “Retírate a ti mismo y mira; y si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que debe ser bella”


El filósofo helenístico Plotino fue el fundador de la corriente llamada neoplatonismo del siglo III d.C., donde se reinterpretó a Platón. La frase aparece en sus Enéadas, específicamente en el tratado Enéada I, 6 (Sobre la belleza), sección 9.
Allí, Plotino desarrolla la idea de la belleza como algo interior que se alcanza a través de un trabajo espiritual sobre uno mismo. El pasaje original (en traducción al español de griego antiguo) suele citarse así:
“Retírate a ti mismo y mira; y si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que debe ser bella: quita aquí, pule allá, hace una parte más brillante, otra más pura, hasta que hace aparecer un rostro hermoso en la estatua. […] Así también tú: quita lo superfluo, endereza lo torcido, limpia lo oscuro y hazlo brillante, y no ceses de esculpir tu propia estatua…”
Su obra más famosa son originales comentarios de las memorias de Platón. Elaboró una estructura teológica que veía el universo como el resultado de una serie de emanaciones de una realidad última y eterna. A esta la llamó “El Uno“. Su propuesta sostiene que toda existencia deriva de ese principio fundamental.
De su “filosofía mística” se desprende otro concepto clave: el “Nous“. Como Platón, creía que el cuerpo es una especie de “envase” del alma, y el conocimiento un camino de retorno hacia lo esencial. Para explicarlo utiliza la metáfora del sol y la luz: la función del nous, como luz, es la de que el Uno pueda verse a sí mismo.
“Retírate a ti mismo y mira: y si aún no te ves bello, actúa como el escultor”, la frase de Plotino
Con todo esto, más allá de la lectura superficial -ligada a la idea de autoestima y el autocuidado- la metáfora del escultor remite a un proceso de depuración interior y juega con las ideas del Uno y el Nous.
Plotino no sugiere mirarse en un espejo físico, sino que cada uno trabaje sobre tu propia alma. Así como el escultor quita lo que sobra, pule, limpia las manchas del mármol y hace surgir algo nuevo, uno también puede transformarse en una versión más bella (en todo sentido).
No simplemente en lo físico, sino que hablamos más de nuestro carácter, tal como es la prioridad del filósofo.
Más allá de sus complejos conceptos metafísicos, en las palabras de la frase de Plotino hay un mensaje simple: apelar a una ética íntima, casi cotidiana, que invita a mirarnos hacia adentro. Hoy por hoy, podría ser leída en clave de desarrollo personal, pero lo escribió con un sentido espiritual.
Fuente: www.clarin.com



