Arthur Schopenhauer: “todo lo que la posesión de riquezas puede lograr tiene una influencia muy reducida sobre nuestra felicidad; de hecho, la riqueza más bien la altera”


¿El dinero alcanza para ser feliz? Esta pregunta atraviesa épocas y Arthur Schopenhauer la abordó sin rodeos al analizar el vínculo entre lo material y el bienestar, en un debate que sigue vigente.
Lejos de una lectura simplista, el pensador sostuvo que la vida humana está marcada por un deseo constante. En su visión, no es solo una característica natural, sino una trampa; cada logro genera una satisfacción breve que rápidamente es reemplazada por una nueva necesidad.
Ese mecanismo, según Schopenhauer, construye un ciclo que nunca se detiene. La búsqueda permanente de más -bienes, logros o reconocimiento- termina desplazando la posibilidad de una satisfacción duradera y condiciona la forma en que se experimenta la felicidad.
En el año 1851, y ya con estas ideas en su cabeza, Schopenhauer, escribió el ensayo conocido como “La sabiduría de la vida”. Allí reconoce que el dinero sirve para cubrir necesidades reales, pero advierte que hay un punto en el que ya no garantiza tener una vida feliz.
Incluso, en este planteo el filósofo alemán advierte sobre un importante problema que puede traer el dinero: puede generar ansiedad, comparación, y una preocupante dependencia de lo externo.
Fue entonces que deslizó la frase que hoy: “Más allá de la satisfacción de algunas necesidades reales y naturales, todo lo que la posesión de riquezas puede lograr tiene una influencia muy reducida sobre nuestra felicidad; de hecho, la riqueza más bien la altera, porque la preservación de la propiedad entraña muchas ansiedades inevitables”.
Desde esta perspectiva, tener dinero incluso puede llegar a ser un indicador de insatisfacción. En ese sentido, Schopenhauer planteó: “Es cierto que lo que un hombre es, contribuye mucho más a su felicidad que lo que tiene.”
Cuando Schopenhauer se refiere a “lo que un hombre es” en contraposición con lo que puede tener, habla de aquello inmaterial del ser humano. Se refiere al alma, a su cultura, a su manera de pensar, a la paciencia o a la calma que puede tener.
Todos estos aspectos al filósofo alemán le parecen notoriamente más decisivos que la acumulación de cosas materiales que pueda lograr una persona con dinero.
Además, en otras obras suyas también se insiste con la idea de que lo material es una fuente de insatisfacción para las personas. “La riqueza y el dinero son como el agua del mar. Cuanto más bebemos, más sed tenemos”, advertía.
La psicología contemporánea se ha acercado mucho a las ideas propuestas por Schopenhauer. Daniel Kahneman y Angus Deaton, por plantear un ejemplo, publicaron en el año 2010 una investigación en la que distinguían entre la evaluación de la vida y bienestar emocional.
En ese relevamiento, descubrieron que tener mayores ingresos está relacionado con una mejor valoración global de la vida, pero no con un aumento indefinido del bienestar emocional cotidiano.
El límite que pusieron las personas que participaron del estudio fue 75.000 dólares anuales. Si nos guiáramos por la teoría de Schopenhauer, a partir de esta cantidad de dinero ser más rico no te hace más feliz.
Fuente: www.clarin.com



