Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Los disfruto mucho, pero no quiero volver a vivir con horarios”


Dar por sentada la ayuda de los abuelos en el cuidado de los nietos puede aliviar a muchas familias, pero también carga a quienes sienten que una etapa de disfrute, jubilación y ocio se convirtió, otra vez, en una rutina con exigencias y horarios.

“Ser abuela y mamá es maravilloso, pero además es muy complicado”, dice, por ejemplo, Antonella de Maio (66). Debido al cuidado de sus dos nietas se mudó desde su Italia natal a Madrid.

Maio destaca que entre un abuelo y su nieto hay un cariño que une de una manera singular. Esta visión es compartida por Francisco Muñoz, presidente de la Asociación de Abuelos de España, quien sostiene que es un tipo de relación “sin límites”.

Así lo dijo en un informe de la ONG Aldeas Infantiles, publicado en 2023. Pero entonces, ¿qué otros factores ajenos al amor entre abuelos y nietos impiden marcar un límite?

La mencionada organización sin fines de lucro defendió el papel de las personas mayores en el cuidado a la infancia. Lo hizo a través de un informe de 2025 titulado nada menos como: Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos?.

Así, entre las contribuciones de los abuelos están desde la ayuda económica hasta las tareas domésticas y la transmisión de la historia familiar.

El estudio se centró en España, donde la colaboración de los abuelos —aseguran— muchas veces pasa desapercibida o aun peor: se da por hecha.

Las cifras sobre su papel en la familia son contundentes. “El 39,2% se ocupa del cuidado de sus nietos y nietas varios días a la semana”, señaló el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en averiguaciones recientes. En la mayoría de los casos esto incluye también el traslado, dado que muy pocos conviven con ellos.

En ese porcentaje, más de la mitad dedica entre dos y diez horas semanales al cuidado. Y aquí aparecen nuevamente los principales beneficiados: los padres, especialmente cuando ambos deben cumplir con rutinas laborales.

Sin embargo, la misma organización recopiló testimonios años atrás que indican la necesidad de un nuevo ciclo más tranquilo. “Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente“, se sinceró Cándida, de 67 años.

“Los disfruto mucho, pero no quiero volver a vivir con horarios”, dijo con rotundidad.

Además de los sentimientos, el dinero apareció entre los factores con preponderancia en el destacado informe, siempre basado en el país de habla hispana.

El 63% de las personas mayores ayuda económicamente a sus hijos y nietos, señaló en base al II Barómetro del Consumidor Sénior del Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre (2022).

En ese escenario se trasluce un panorama que no es precisamente el mejor. Exceso de trabajo, horarios abusivos, precariedad laboral y altos costos de la vivienda son algunos de los factores más perjudiciales, aseguró la psicóloga Mercedes Bermejo a Aldeas Infantiles.

Esto deriva en un “aumento de incidencias en la salud mental de la infancia y la adolescencia” ya que puede que los pequeños “no estén recibiendo el tiempo y la atención de calidad que necesitan” de sus principales referentes, sentenció la especialista.

“Los padres y madres tienen unos niveles de estrés muy grandes, que encima se han visto multiplicados por el teletrabajo. Esto puede llegar a producir una desconexión de las necesidades del día a día de sus niños y niñas”, cerró Bermejo.

Fuente: www.clarin.com

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