Tenía 22 años y convirtió la basura plástica en losas más duras que el hormigón: cómo lo logró


Nzambi Matee fundó en Nairobi, Kenia, la empresa Gjenge Makers para transformar residuos plásticos de baja densidad en hormigón y losas de alta resistencia mecánica mediante un proceso térmico innovador.

Esta ingeniera de materiales decidió enfrentar la crisis de contaminación en su país natal tras observar la acumulación masiva de basura en los vertederos locales, desarrollando una tecnología que supera las capacidades del hormigón convencional.

Matee comprendió que el polietileno de alta y baja densidad, junto con el polipropileno, podían actuar como un aglutinante extremadamente fuerte si se sometían a temperaturas controladas y se mezclaban con arena fina. El resultado de estas pruebas científicas permitió la creación de una maquinaria propia que prensa la mezcla caliente para formar bloques sólidos.

Según los estudios de resistencia realizados en los laboratorios de Gjenge Makers, estas piezas plásticas no solo son más ligeras, sino que poseen una durabilidad superior ante impactos y condiciones climáticas adversas en comparación con el cemento.

El funcionamiento del sistema productivo se basa en una economía circular que recolecta materiales de fábricas de empaques y centros de acopio urbanos.

Una vez seleccionados, los plásticos se trituran y se funden para integrarse con la arena en una proporción específica que garantiza la cohesión total de la estructura, evitando filtraciones de agua o roturas por presión excesiva.

La empresa ha logrado procesar toneladas de desechos que anteriormente terminaban en el ecosistema, generando además puestos de trabajo directos para mujeres y jóvenes en Kenia.

La versatilidad de estas losas permite su aplicación en senderos peatonales, entradas de vehículos y áreas residenciales, ofreciendo una alternativa económica y ecológica para la infraestructura urbana moderna en países en desarrollo. A medida que el proyecto creció, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente reconoció a Nzambi Matee como Joven Campeona de la Tierra.

Este galardón impulsó la visibilidad de su técnica, demostrando que la ciencia de materiales puede resolver problemas ambientales críticos mientras se genera un producto industrial competitivo y apto para la construcción civil a gran escala. Actualmente, la planta de producción busca expandir su capacidad operativa para abastecer la demanda regional de materiales sostenibles.

El éxito de estas losas radica en que no requieren el mantenimiento constante que demanda el asfalto o el hormigón, ya que su punto de fusión es elevado y su flexibilidad natural impide la formación de grietas por cambios de temperatura. El impacto social de esta innovación se refleja en la limpieza de las áreas circundantes a Nairobi, donde el plástico era una plaga visual y ambiental.

Al reciclar la basura en un recurso valioso, Matee ha establecido un modelo de negocio que demuestra que la sostenibilidad y la rentabilidad industrial pueden coexistir mediante el ingenio técnico y la perseverancia profesional.

Fuente: www.clarin.com

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