El Gobierno vinculó al asesino de Ian Cabrera con una “subcultura digital transnacional” inspirada en la masacre de Columbine y reveló que detectó otros 15 casos en la Argentina

A 10 días del crimen de Ian Cabrera (13), el chico que fue asesinado por otro alumno con una escopeta en una escuela de la ciudad santafesina de San Cristóbal, el Gobierno sostuvo que el ataque fue consecuencia de que el agresor integra una red transnacional que venera y fomenta la violencia, conocida como TCC (True Crime Community). Es un movimiento que comenzó tras la masacre de Columbine en los Estados Unidos.
También se lo vinculó con con otras corrientes digitales como los llamados “incels” (célibes involuntarios) y grupos catalogados como de riesgo por organismos internacionales.
De esta manera, las autoridades nacionales y provinciales descartaron que G.C. -su nombre se reserva porque es menor de edad- haya sido victima de bullying, un trastorno psicótico o de una situación familiar compleja, las tres hipótesis que se manejaron en primera instancia.
Además revelaron que en los últimos dos años los investigadores de la Policía Federal detectaron otros 15 casos en la Argentina y que hay otros cuatro bajo investigación. No se revelaron detalles de estos hechos.
Esta información fue difundida este miércoles en una conferencia de prensa encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro e investigadores de la Policía Federal.
Ian Cabrera, el chico de 13 años asesinado, y G:C, el alumno que le disparó con una escopeta.“Es un caso inédito en el país”, planteó Monteoliva . “Este caso muestra y pone en evidencia que no es un caso aislado, no es un caso de bullying. Estamos frente a la presencia de subculturas digitales en las cuales niños o adolescentes que las integran se centran en el estudio y análisis y fascinación de asesinatos y tiroteos masivos“, desarrolló y dijo que estos grupos buscan ejecutar actos de violencia.
El lunes fue detenido un adolescente de 16 años acusado de encubrir al tirador de San Cristóbal. Presuntamente estaba al tanto del ataque antes de que se concretara. A diferencia del agresor, que tiene 15 años y es inimputable, se trata de un menor punible.
Cómo vincularon al tirador con su presunto cómplice
En la conferencia de este miércoles, el comisario inspector Guillermo Díaz, perteneciente al área de antiterrorismo de la Policía Federal, explicó cómo lograron vincular al tirador con su cómplice y cuáles son las etapas que atraviesan los jóvenes que se involucran en esta subcultura digital.
Contó que, ante el hecho, lo primero que se hizo fue un “barrido por las redes sociales”, ya que allí se generan estas situaciones que luego son “puestas de manifiesto en forma real como lo que pasó en San Cristóbal”.
La escopeta usada por el tirador en el caso de San Cristóbal. Luego hubo dos allanamientos en el domicilio del tirador y se realizó la reconstrucción en el colegio donde tuvo lugar el episodio. La clave para identificar el “estrecho vínculo” entre ambos menores imputados en la causa estuvo en el análisis que se hizo de la copia forense del teléfono celular del agresor.
En ese proceso, se identificó a otro menor, a quien se le secuestraron, tras su detención, aparatos electrónicos y simbología referente a esta subcultura.
Agregó que ambos tenían vínculos con otras corrientes digitales como los llamados “incels” (célibes involuntarios) y grupos catalogados como de riesgo por organismos internacionales. “Se trata de entornos virtuales que pueden derivar en conductas extremas y requieren un abordaje específico desde el Estado y la sociedad”, concluyó.
Los cuatro pasos de las redes que veneran la violencia
Posteriormente, Díaz enumeró los cuatro pasos que dan los jóvenes que se involucran en este fenómeno. “Se trata de algo transnacional, multifacético y descentralizado”, comenzó por aclarar. “No tenemos que fijarnos en una estructura”.
“Esta comunidad se origina en 1999 a partir de la masacre de Columbine (Estados Unidos) y a raíz de ese ataque comienzan a fascinarse”, repasó.
El memorial de la masacre de Columbine, en los Estados Unidos.Describió que el fenómeno suele tener un rango de edad que va desde los 13 a los 19 años y tiene como inicio la fascinación por un caso determinado. La segunda faceta es “compartir y glorificar este material a través de diferentes plataformas”, para luego, en una tercera etapa, en grupos más cerrados detectados en plataformas como Discord o Telegram ese proceso se potencia.
“Glorifican e imitan a perpetradores. Los emulan hasta una cuarta etapa que es cuando planifican los ataques y pasan a ser héroes“, explicó.
“Lamentablemente llegó a la Argentina”
Previo a la explicación del comisario, Monteoliva dijo que se trata de “conductas nihilistas, misantrópicas” que apuntan a admirar la violencia y ejecutar actos de esa índole. Además, insistió con que se trata de un caso “inédito” en la Argentina y que se trata de un fenómeno “global que excede la territorialidad”.
En ese sentido, Pullaro lamentó que este tipo de práctica haya llegado a la Argentina: “Creíamos que no iba a llegar a nuestro país y lamentablemente llegó”.
La ministra Monteoliva y el gobernador Pullaro en la conferencia de este miércoles por el caso de San Cristóbal.“Al tener un tipo de características diferentes vamos a tener que trabajar a nivel federal e internacional para que otros casos puedan ser prevenidos”, planteó.
Ian Cabrera, de 13 años, fue asesinado el 30 de marzo de un disparo de escopeta 12/70 realizado por un compañero de la escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, un pueblo de 15 mil habitantes ubicado al norte de Santa Fe.
Por el hecho resultaron heridos otros ocho chicos.
Cómo fue la masacre de Columbine
Ocurrió en la secundaria Columbine de Littleton, Colorado, minutos antes del mediodía del 20 de abril de 1999, cuando los estudiantes Eric Harris y Dylan Klebold, armados con escopetas y armas semiautomáticas, entraron al instituto y comenzaron a abrir fuego indiscriminado durante media hora en las clases, en los pasillos y en el comedor.
Mataron a 12 compañeros de entre 14 y 18 años y a un profesor de 47 antes de quitarse la vida.
La matanza causó conmoción y fue abordada por el documentalista Michael Moore en Bowling for Columbine (2002), donde se analiza la violencia armada en Estados Unidos y hasta la posible influencia del rock, los videojuegos y las películas en aquel país. En 2003, con la dirección de Gus Van Sant, se estrenó Elephant, un drama que recrea la masacre.
Fuente: www.clarin.com



