Tras una saga de dos meses, la bandera de Brasil dejó de flamear en la residencia argentina en Caracas


Tras una saga de más de dos meses, la bandera de la República Federativa de Brasil fue retirada de la residencia argentina en Caracas. Es la sede donde vivían los embajadores o encargados de negocios argentinos, hasta que en agosto pasado, el ahora detenido dictador Nicolás Maduro, echó a los representantes de Javier Milei.
Es también la sede donde se la veía flamear durante la larga temporada que pasaron allí seis opositores al chavismo, cinco de ellos colaboradores de María Corina Machado, rescatados en un secreto operativo montado por los Estados Unidos.
De acuerdo a lo que pudo saber Clarín de fuentes diplomáticas en Venezuela, un diplomático de la embajada brasileña en Caracas entró a la sede el lunes pasado con la funcionaria (es venezolana) que aún está empleada allí por el Estado argentino. La residencia solía ser muy coqueta, tiene árboles y piscina, pero actualmente está sometida a un abandono importante por la circunstancia y “no está en buenas condiciones”. confiaron irónicamente las fuentes a Clarín.
La insignia brasileña atravesó una insólita situación hasta que fue retirada este lunes, con algún aval de Argentina, por lo que se desprende que hubo algún acercamiento comunicacional al gobierno interino de Delcy Rodríguez, no confeso.
Tras la captura de Maduro y su traslado para ser juzgado en Nueva York -junto con su esposa, Cilia Flores- el 3 de enero pasado, la mayoría de los países normalizaron sus relaciones con el interinato de Rodríguez, salvo Argentina. Donald Trump fue uno de los primeros en hacerlo y reabrió la embajada de su país en Caracas.
La residencia está ubicada en la zona de Las Mercedes, en Caracas. Quedó bajo custodia de Brasil luego de que Milei decidió no reconocer la autoproclamada victoria electoral de Maduro por sobre la de Edmundo González Urrutia -delfín de María Corina Machado y a quien las actas daban como ganador-, y comenzó una larga batalla en redes sociales contra Maduro, que terminó echando a todo el cuerpo diplomático argentino. Maduro también cerró la embajada venezolana en Buenos Aires, ubicada sobre la avenida Luis María Campos.
En esas horas previas a la partida de los funcionarios argentinos, el encargado de negocios de entonces, Andrés Mangiarotti izó la gigantesca bandera de Brasil, la verde y amarilla, tras arriar la celeste y blanca. Entonces, pese a las malas relaciones entre Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei, el gobierno brasileño hizo un gesto hacia la Argentina: asumió la representación de sus intereses ante la virtual ruptura diplomática.
Venezuela intentó un mes después de aquella retirada revocar la autorización a Brasil para ejercer esa representación de Argentina, alegando el “uso de las instalaciones para actividades ilícitas”. Pero Itamaraty no lo permitió y continuó ejerciendo ese derecho regido por la Convención de Viena.
Pero no resistió a las tribus libertarias, que tras la captura de Maduro, en enero pasado se mofaban en redes sociales de Lula da Silva, que el propio Milei compartió en sus cuentas. En una de ellas mostraban al presidente de Brasil junto a Maduro como si ambos fueran dictadores. Días antes, habían compartido en redes un mapa de Sudamérica mostrando a Brasil y Colombia como una gran favela, y a Bolivia y Argentina como los nuevos “centros” de “alta tecnología”. Milei también lo reposteó. Entonces, el gobierno de Brasil, por orden de Lula, anunció el fin de la representación de Argentina.
El canciller Pablo Quirno debió salir corriendo a buscar un reemplazo y lo encontró en el gobierno de Italia, que se ofreció a ocupar ese rol. Sin embargo, según pudo saber este diario de fuentes en Caracas, esa autorización no ha sido aún concedida a los italianos.
Entre enero y el lunes pasado, Caracas tampoco permitió retirar la solitaria bandera de Brasil en la residencia argentina, que ya no se veía desde de la calle, tal como lo muestra en esta nota Clarín en exclusiva. Con el tiempo se cayendo desde la altura en la que se la veía inicialmente.
Fuente: www.clarin.com



